Lecturas

Día de los Santos Inocentes

Como un entretenimiento que emana de la tradición popular, el 28 de diciembre en varias zonas de Cuba y en otras partes del mundo se acostumbra a jugarles bromas de toda índole a los conocidos y desconocidos para concluir con un peculiar ¡Te cogí por inocente!

De tal modo, son muchos los que aprovechan para dar rienda suelta a su imaginación y hacer “maldades”. Un curioso pasatiempo que caracteriza al Día de los Santos Inocentes, cuyo origen es muy distinto a lo que se festeja.

En este día se conmemora la matanza de cerca de 30 menores de dos años, en Belén, a manos de los soldados romanos. Según el evangelio de San Mateo, cuando Herodes supo del nacimiento de Jesús quiso deshacerse de él por temor a perder su trono. Fue entonces que al no poder descubrir entre tantos niños quién era el Mesías, ordenó matarlos a todos.

Intérpretes de este suceso aseguran que, a pesar de la gravedad de los acontecimientos, el hecho de que el Rey pensara que había cumplido su cometido, devino en aquel tiempo el principio de un hábito que invitaba a la diversión a costa de engañar a otros.

Sin embargo, la Edad Media se encargó de combinar este rito con los festejos propios de los días comprendidos entre Navidad y Año Nuevo, conocidos como “fiesta de locos o de tontos”, dando inicio así a frecuentes jaranas, las cuales incluyen desde trampas, chistes vergonzosos y hasta bromas insólitas que han terminado en buenos sustos.

La Iglesia Católica, por su parte, recuerda cada 28 de diciembre las crueles muertes y aprovecha esta jornada para rezar por los infantes, en una “Eucaristía por la vida”.

Aunque es fácil advertir la contradicción en una celebración que tuvo un antecedente tan triste, en algunas regiones todavía se mantiene la costumbre de dedicar esta fecha para efectuar bromas a personas que, al igual que aquellos niños, no son capaces de advertir el peligro y por su ingenuidad resultan sorprendidos, víctimas de una burla.

 

 

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