Las Tunas, Cuba. Jueves 17 de Agosto de 2017
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Rubén Martínez Villena: símbolo de una generación

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maura pena machadovillena 12Maura Peña Machado
taura@rvictoria.icrt.cu

“Más que un dulce joven de mirada inédita e insondable. Más fue Rubén. Más que el poeta o que la misma poesía. Más que la fe inquebrantable en el futuro. Fue el símbolo vivo, el hachón eternamente flameante que en sus manos llevó la Generación del Centenario e hizo posible este hoy, luz plena de medio día, de nuestro pueblo”.

Rubén Martínez Villena, fue un gran cubano, uno de los más representativos del pensamiento y el actuar revolucionario del siglo XX: poeta y comunista, autor de “La pupila insomne” y “Mensaje Lírico Civil”. Nació el 20 de Diciembre de 1899.

“Yo moriré prosaicamente, de cualquier cosa: el hígado, el estómago, la garganta o el pulmón (…) “así escribió el poeta y luchador que ahora evocamos. Y murió de tuberculosis.

Aquel intelectual con tempranas inquietudes políticas, en la búsqueda del camino revolucionario coincidió con la recia personalidad de Julio Antonio Mella; fue con este fundador de la Liga Antiimperialista de Cuba y de la Universidad Popular José Martí, ingresó en 1927 en las filas del Partido Comunista y al siguiente año electo miembro de su Comité Central, llegando a ser el alma y la inteligencia del Partido.

Su pensamiento evoluciona desde líder estudiantil opuesto a los males de la República hasta convertirse en una figura cimera del movimiento obrero y comunista en nuestro país. Creador de la frase “Asno con Garras” en 1925 ante la actitud intransigente del presidente Gerardo Machado de concederle fianza a Mella, inmortalizándolo ante la historia de la Patria por su valor y lealtad.

Aunque la tisis minaba su organismo, logró llevar a cabo la huelga del 20 de marzo de 1930, que demostró la fuerza de la clase obrera. Esta acción alarma a la tiranía y al imperialismo, por lo que Machado ordenó su asesinato.

Esta situación y la agudización de la tuberculosis que minaba su organismo, hicieron que el Partido decidiera su salida del país, hacia un sanatorio en la URSS. Pero allí el joven revolucionario continuó la lucha.

De regreso a Cuba a fines de 1932 se sumó de lleno al combate final contra el Machadato. Rubén Martínez Villena se olvidó del poeta para crecer en el hombre, y confiesa a un amigo:

“El pulmón que me quedaba, ya está listo, así que cuando haya un poco de frío, adiós Rubén”.

No se ocupó de su salud, sino de la salud de la patria. Por eso Juan Marinello, intelectual y combatiente comunista, dijo que su objetivo “no era ganar vida, sino ganar muerte”. Es decir, luchar y llevarse la inmortalidad. Sus últimas energías las entregó a la organización de la preparación del IV Congreso Nacional Obrero de la Unidad Sindical, que concluyó el día de su fallecimiento, el 16 de enero de 1934 con solo 35 años de edad.



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