Historia

A los mártires la historia no los olvida

maura pena machadoMaura Peña Machado
taura@rvictoria.icrt.cu


Quiso la historia unir en una misma fecha el asesinato de dos revolucionarios de Las Tunas: René Almanza Soto y César Suárez Labrada; a los que los unía también el mismo ideal: Ver su patria libre.

René Almanza Soto, natural de Las Tunas, una de las orientales provincia de Cuba, nació en la finca Mamoncillo del barrio Junco el 22 de septiembre de 1929. Sus padres fueron Eduardo y Mercedes, quienes sólo pudieron darle enseñanza hasta alcanzar el quinto grado. Por lo que desde muy temprana edad comenzó a trabajar para ayudar económicamente a la familia.

Sus inquietudes revolucionarias se vislumbraron en René muy temprano , por lo que acompañado de su hermano José dan muestras de sus sentimientos y se inician en la lucha llevando mensajes a las tropas que operaban en la zona y en la recogida de armas, medicinas y otros recursos para apoyar el Movimiento 26 de Julio. Un tiempo después René se incorporó a la Columna 13 donde continúa su accionar revolucionario.

No muy diferente fue la vida de Cesar Suárez Labrada quien nació el 17 de abril de 1923. Sus padres el español y trabajador por cuenta propia Benjamín y la cubana Leonila, maestra de escuela. Estudió la primaria en el propio batey del central y luego fue a Camagüey a realizar el bachillerato. Por la difícil situación económica de la familia no pudo continuar los estudios, abandonando las aulas cuando cursaba el tercer año. Comienza entonces a trabajar como radiotécnico y de televisión. En esa etapa contrae matrimonio y forma una familia con tres hijos.

El 20 de diciembre de 1958 René Almanza Soto integraba la fuerza que les tendió en el kilómetro seis, una emboscada a los soldados de la tiranía de Fulgencio Batista que salieron del cuartel del poblado del central Francisco rumbo a Guáimaro, a donde llevaban detenido al joven revolucionario tunero César Suárez Labrada oriundo del batey del central Francisco y víctima de la rabia del régimen. En esa acción René resultó gravemente herido, quien para evadir la guardia se internó en un potrero cercano, y al no tener atención médica fallece el 21 de diciembre, y Cesar resultó muerto en la acción.

Cesar Suárez Labrada como radioaficionado prestaba servicio de mensajería a los rebeldes, además de contribuir con la causa revolucionaria en la recogida de armas y medicinas para apoyar el movimiento en la zona, accionar que fue denunciado a los esbirros que lo persiguieron y detuvieron.

Muchos fueron los jóvenes tuneros que cayeron por ver su patria libre. Pero el esfuerzo digno, nunca es en vano, ya se recoge el fruto del sacrificio. Por eso esta generación de hoy tiene la alta responsabilidad de cuidar y llevar adelante esta Revolución cubana, latinoamericana y del mundo que nos legaron nuestros mártires. Y su ejemplo nos convoca a seguir luchando por un futuro mejor.



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