Las Tunas, Cuba. Viernes 27 de Abril de 2018
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El optimismo con el que camina María

darletis leyva

maría cisneros

Darletis Leyva González
darletislg@rvictoria.icrt.cu

Las Tunas.- Apenas 17 años y justo en la flor de la juventud, en solo segundos un sorpresivo accidente le dio un brusco giro a la vida de María Cisneros Ávila, oriunda del municipio de Jobabo hoy vecina de esta ciudad.

Hace 30 años la rueda de un tren le arrebató sus piernas, pero no pudo quitarle la alegría, según confiesa desde su silla de ruedas y con una sonrisa perfilada en el rostro.

“Perdí mi pierna derecha y parte de la izquierda también. De ahí para acá fue un reto muy grande; mi optimismo me ayudó a derrumbar todo tipo de obstáculo que se me presentara en el camino. Tenía un niño chiquito; fue la razón de mí existir, lo que me dio fuerzas para seguir viviendo y luchando, y después tuve otro hijo; ya había tenido el accidente. Tengo dos hijos maravillosos, de los cuales vivo orgullosa”.

¿Recuerdas cómo fue el accidente?

“Yo iba para Camagüey porque tenía a mi papá muy grave. Cuando llegué a la terminal fui a buscar un boleto, porque, incluso, no era ese el tren que yo pensaba coger, pero por la presión de la gravedad de mi papá tuve que decirme por él, y ya cuando entré al andén con el boleto, el tren comenzaba a andar y yo traté de cogerlo en marcha; fui a subir… entonces, reaccioné cuando estaba en el suelo, que vi que la rueda del tren estaba cortando mi pierna.

“Nunca me desmayé y a partir de ese momento en vez de mi familia darme ánimo a mí, yo era la que le daba ánimo a mi familia, porque fue algo muy brusco.

“Diecisiete años y de momento quedar en una silla de ruedas, pero para mí nunca fue una traba porque pensaba en mi hijo que tenía ocho meses y fue lo que me dio fuerzas para seguir luchando en la vida; mucho sacrificio, pero hasta aquí llegué y he cumplido metas que incluso muchas personas que tienen sus piernas buenas y sanas y no lo han logrado; ¡porque la vida hay que tomarla como se presenta! Yo lo logré con optimismo y nunca tuve complejos”.  

¿Y cómo te las arreglaste para atender al niño y luego al que nació?

“Yo vivo sola porque cuando el niño menor tenía nueve meses quedé siendo madre soltera; fui madre y padre a la vez, en un sillón de ruedas. Yo trabajaba en transporte y dejé de trabajar porque necesitaba más tiempo para estar a la orilla de mis hijos y cuidarlos, y me dediqué a manicurista; ese ha sido el sustento de mi familia”.

¿Cuánto te ayudó la ACLIFIM a ti?

“Cuando yo menciono a la ACLIFIM (Asociación Cubana de Limitados Físicos y Motores) hablo de mi familia, porque esta organización es para mí como mi propia familia, porque me ayudó muchísimo. Yo conocí el deporte por la ACLIFIM; comencé en lanzamiento, atletismo campo y pista. En el primer año quedé como la novata más destacada y con buenos resultados; medallista de oro desde entonces, y en 1998 decidí cambiar  para tenis de mesa porque sentía que rendía más en ese deporte; me presenté en la competencia nacional, quedando como la subcampeona y ahí clasifiqué para los Juegos Para paralímpicos en México, 1999.

“Tenía un niño chiquito; vivía en Jobabo y no tenía entrenador allí. Yo tenía que venir a Las Tunas, por mi cuenta, a entrenar y así fue como yo me hice atleta panamericana. Hoy soy la segunda raqueta del país en tenis de mesa”.

¿Cómo es María?

“El accidente me quitó parte de mi cuerpo, pero no me quitó la alegría. Soy una persona alegre, dinámica; me gusta bailar, me gusta reírme, hacer cuentos, compartir; yo hago mi vida normal. Mis vecinos, mis amistades… todos me quieren; yo me siento afortunada”.   

¿Qué haces en un día normal?

“Me gusta mucho la casa. Un día normal mío es echar bastante agua a la casa; hacer limpieza; atender a las visitas que llegan; atender el negocio. Me encanta brindar café; me gusta mucho tener amistades. Para mí esa es la vida.

“Lo único que yo no he podido combatir en la vida es salir en el sillón de ruedas a andar por las calles; cosa que debía de hacer, pero mi familia cuando yo tuve el accidente me sobreprotegió mucho. Mi mamá lloraba mucho porque ella no permitía que yo lavara, que limpiara…decía: que va a decir la gente, que tú no tienes familia. Y yo le decía: No, la gente tiene que saber que yo tuve problemas en mis piernas y no en mis manos.

“Yo hago mi vida normal como cualquiera; yo lavo, yo hago de todo. Me encanta barrer el patio; desdichadamente en este lugar donde vivo tengo una barrera a la entrada de mi casa, porque es bajo y por las inundaciones cuando llueve, me vi obligada a ubicar un muro para impedir el paso del agua; ¡pero yo brinco el muro”!   

Quien conversa con María Cisneros difícilmente no se contagia de su optimismo, de su alegría. Ella, que sí conoce bien el sabor del dolor y de los tropiezos, es una valiente y emprendedora guerrera que lucha por la vida. Tiene un brillo especial en los ojos, en el rostro casi siempre una sonrisa, en sus palabras paz y confianza; su hogar te recibe reluciente, lleno de los detalles de la mujer que ama lo suyo y lo siente especial.

María ha vivido la mayor parte de su vida sin sus piernas, pero no es mujer de amilanamientos ni remilgos, por eso tiene como reto en el año nuevo luchar por sus prótesis para ponerse en pie y caminar con ellas, pues seis años sentada en la silla, sin andar por sus propios pasos, le han dejado como resultado unas libritas de más que prefiere combatir para mantenerse siempre bella.

En la despedida de nuestro diálogo no quiso dejar de agradecer a su familia, a sus amigos y, en especial, compartir un consejo de vida.

“Yo aprovecho la oportunidad para que llegue mi mensaje a aquellas personas que por desdicha tienen accidentes y una discapacidad física y se encierran en un círculo; piensan que todo terminó y no, la vida sigue y los valores de la persona son los que prevalecen, no la discapacidad. Desde una silla de ruedas se puede representar al país en eventos internacionales; derrumbar los obstáculos y sentir que eres una persona, un ser humano, y tienes derecho a la vida. Y para adelante; ¡seguro!, que yo voy a seguir para adelante”.

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