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Ser humanos, la mejor lección aprendida en Cuba

esnlda romeroLiset Liliam Toja y Kadir Lozano, jóvenes bolivianos estudiantes de medicina.(Foto: Angel Luis Batista Santiesteban)Esnilda Romero Maña
esnilda@rvictoria.icrt.cu

Las Tunas.- En el terreno de la salud Cuba tiene mucho que mostrar. Millones de personas en otras partes del planeta reconocen la calidad de sus servicios médicos, son beneficiarios de ellos y saben bien sobre la fibra de la que están hechos sus profesionales.

Los jóvenes bolivianos Liset Liliam Toja y Kadir Lozano están entre quienes pueden dar fe de eso. Ambos tienen más de una historia relacionada con esta Isla y su gente que contar.

La permanencia en el país durante seis años estudiando Medicina nos ha concedido el privilegio, dice ella en un local del hospital pediátrico de Las Tunas por donde transita como parte de su última etapa de formación.

Liset Liliam Toja y Kadir Lozano jóvenes bolivianos estudiantes de medicina.“Llegué en el 2007 procedente del Departamento boliviano de Santa Cruz de la Sierra donde obtuve una de las 100 becas que se otorgaban para estudiar en Cuba y desde el primer día anclé en estas tierras todos mis anhelos profesionales.

“Tuve primero en Cojimar, en La Habana, después en la localidad cienfueguera de La Horquita y en cuarto año de la carrera me trasladé a Las Tunas donde muy pronto obtendré el título de médica. Con la graduación de mi grupo seremos tres mil 500 los profesionales bolivianos formados aquí, algo grandioso que hoy tiene mi pueblo gracias a la voluntad del gobierno y la gente de este país de ayudar a otros.”

Para Kadir Lozano compatriota y condiscípulo de Liset, no es casual que Cuba haga eso precisamente por quienes más lo necesitan y están privados de la asistencia más elemental.

“Donde quiera que ocurra un desastre, donde hay penurias y epidemias, siempre llega la mano de un médico, una enfermera, un técnico o un epidemiólogo de este país. Ese humanismo, esa capacidad de asistir y curar sin más móvil que el amor y el respeto a la vida, es lo más valioso que conocí aquí. Siento que en ningún otro lugar lo hubiese aprendido tan bien. Ser humanos es la mejor lección que enseña Cuba.

“Ahora mismo en recios parajes como la selva africana o de América, en la más agreste región del planeta, donde otros se niegan a ejercer, están los profesionales cubanos de la salud y también estaremos nosotros porque aquí se nos preparó para ello”.

Esas están entre las expectativas de estos jóvenes bolivianos que en el actual diciembre recibirán sus títulos de Medicina en la universidad Zoilo Marinello, de Las Tunas. Entonces regresarán a su país. De aquí se llevaran además de los conocimientos, la ternura de su gente, la calidez del clima y la claridad de sus días.

A Liset Liliam le acompañará también la sonrisa del niño cienfueguero que se resistía a una fibrosis quistica y a Kadir la emoción compartida con la primera mamá que asistió en un parto.

La partida no será definitiva. Entre sus planes está volver a la nación caribeña a hacer una especialidad. Por siempre habrá para ellos un ir y venir entre los dos países porque la ruta entre Cuba y Bolivia estará marcada en sus destinos como el puente que definitivamente los une al pueblo que hizo viable su mayor ilusión: ser médicos.

 

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