Opinión

El primer día de diciembre para las voces de oro

darletis leyvaDarletis Leyva González
darletislg@rvictoria.icrt.cu

Las Tunas.- La naturaleza les bendijo con una auténtica virtud; logran con las cualidades de su voz comunicarse con las multitudes más insospechadas; construyen escenarios, trasmiten sentimientos; se convierten en populares y reconocidos personajes dentro de la sociedad… te hacen ver a través del sonido.

La vida de un locutor está signada por una constante creación; porque el locutor es como el artista que concibe una pieza, pero él lo hace con su voz.

Quizás con los mismos problemas que nosotros, a veces con más, pero sus conflictos deben quedar al margen frente al micrófono; una vez en él, entra a ese fascinante mundo donde es dueño absoluto del proceso; un acto de alegría y placer que se resume en la posibilidad de llegar a usted y hacerlo cómplice.

Sabe que sobre sus hombros está la responsabilidad de educar, que hasta la minúscula pausa tiene significado; tiene que trasmitir confianza y veracidad en lo que dice, alegría, convicciones; ayudar a crecer espiritualmente a esos seres que se dibujan en su mente con rostros diversos y a veces sin ninguno en particular.

El locutor tiene que ser como el sabio profeta de la antigüedad; paradigma de la comunicación, ejemplo ante los demás. Aunque como humanos tienen el riesgo de equivocarse, es vital en ellos el dominio de las salidas elegantes que salven las situaciones y como defensa a ultranza del idioma.

Detrás de sus rostros agradables y hermosas voces puede que estén las sensaciones de un mal día, la tristeza de una pérdida, despechos, alegrías… sentimientos extremos, pero en ellos la fuerza de la profesionalidad debe primar siempre.

Si en su paso por el medio el locutor logra llegar al corazón del pueblo, entonces su voz se convertirá en obra, su obra en impronta y su nombre será recordado con cariño y admiración.

Es insoslayable en este minuto que hagamos una reverencia ante aquellos que donaron su vida al apasionante mundo de la locución y lo hicieron desde la emisora Radio Victoria, en Las Tunas: Rafael Urbino, Alcides Cofresí, Gerardo Alfonso, Oraldo Solís, que ya no están entre nosotros; pero también a otros que siguen amando profundamente el arte de comunicar: Neydo Arsenio García, Miguel López Montes, Luis Rodolfo Serra, Alfonso Naranjo Rosabal, Virgen Ojeda… en fin, virtuosos que cautivaron el corazón del pueblo tunero.

Cada primero de diciembre es el día del locutor, pero como esta profesión es de todas las jornadas, el mayor deseo es una larga vida para quienes se entregan con infinito amor a esta pasión. 



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