Historia

Una tradición que se renueva en Cuba

maura pena machadoMaura Peña Machado
taura@rvictoria.icrt.cu

Hoy, como nunca antes, Ernesto Che Guevara se agiganta en la indetenible marcha de la Revolución. Ahora, cuando todos los cubanos, codo con codo, asumimos el reto de seguir adelante recordamos al Che enseñándonos que “el trabajo debe ser el eje central en la labor educadora para la formación del hombre nuevo”.

Este 23 de noviembre se cumplen 53 años de aquel histórico domingo de 1959, en que el Guerrillero Heroico convocara a sus compañeros del departamento de Industrialización a una jornada de trabajo voluntario, término totalmente nuevo para todos los cubanos de entonces; quienes prestos se sumaron a impulsar la transformación del barrio obrero del reparto José Martí en La Habana que poseía pésimas condiciones de vida.

Desde aquella memorable jornada hasta la fecha muchos han sido los sudores de hombres y mujeres que unidos han repetido la hazaña en cada rincón de esta Isla.

En estos tiempos, luego del paso devastador del ciclón Sandy se vuelve a escribir historia, muchas jornadas se redoblan, reafirmándose una vez más nuestra moral de raíz proletaria y el Che se hace presente con su mirada de futuro, que nos recuerda, a cada paso: la intransigencia frente a lo mal hecho, la firmeza ante el enemigo, su exquisita sensibilidad y humanismo y el optimismo en la victoria.

Esta fecha no es expresión de un día, ni historia guardada en archivo, es el hacer de una tradición, hechos palpables a favor de la transformación en bien de todos, desde el barrio, el centro laboral, la industria, la escuela, la ciudad, el país. El trabajo voluntario es la muestra de que el Che, vive en el corazón de cada cubano.

 

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