Las Tunas, Cuba. Sábado 16 de Diciembre de 2017
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Las tunas de Las Tunas

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Planta-tunas-parque

yenima 12Yenima Díaz Velázquez
 yenimadv@enet.cu

 

 

Las Tunas.- Hace muchos años, aproximadamente en el siglo XVII, vivió en el territorio que actualmente ocupa esta ciudad un criollo llamado Jesús Gamboa, propietario de una amplia hacienda ganadera en cuyas tierras también crecían numerosas plantas de tuna brava.

Sus animales eran reconocidos por el tamaño, la vitalidad y sus propiedades genéticas por lo que los comercializaba con criadores de otras zonas como Puerto Príncipe (hoy Camagüey), Bayamo y Manzanillo.

Casi siempre regalaba a quienes llegaban hasta su finca algunos ejemplares de esa especie vegetal del género Opuntia, de la familia de las cactáceas, pues decía la sapiencia popular que servía para proteger a seres vivos y cosas inanimadas de las de las malas influencias, la envidia y la avaricia.

Su cordial gesto y la cantidad de plantas provocaron que para referirse a las propiedades del ganadero, las personas mencionaran la hacienda de las tunas y tanto se repitió la frase que se multiplicó en el vocabulario de las personas comunes para dar a este pueblo el calificativo que ahora lleva con orgullo por sus orígenes.

A finales del año 2012, y muy distante en el tiempo de aquella época de abundancia, la ciudad de Las Tunas luce triste por la escasez de la especie que le dio el nombre y sus habitantes recuerdan que hubo una etapa en la que se le encontraba por doquier, adornando parques, calles, plazas y hasta las azoteas de algunos vecinos que la sembraban porque también dicen que la tuna brava tiene las mismas potencialidades que la ceiba pues al darle tres vueltas, se le pide un deseo y éste se cumple.

Lo cierto es que ni esas leyendas han logrado que las diferentes especies de la Opuntia proliferen un poco más. Ya cuesta encontrarlas en cualquiera de nuestras vías y quien recorre estas calles se percata de esa ausencia notable para nuestra cultura e idiosincrasia.

Aunque parezca un juego de palabras, se están perdiendo las tunas de Las Tunas. Apenas hay algunos ejemplares en una parte del parque Vicente García, en el principal hotel de esta comarca y otros salteados, distantes entre sí.

Eso resulta curioso y desconcertante porque ese género de las cactáceas se aviene muy bien a las características edafoclimáticas de esta provincia, en la que las lluvias son escasas y el sol castiga con significativa fuerza casi todo el año.

Además, esas plantas poseen propiedades nutritivas y terapéuticas que pudieran aprovecharse, aunque- insisto- lo más importante sería rescatarlas para fortalecer nuestra identidad cultural y para que refuerce las características de los que aquí residimos, que somos resistentes, firmes y con espinas para defendernos, si fuera necesario.


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