Salud

Salvar la esperanza

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Indira Pileta Rodríguez
indira@rvictoria.icrt.cu

Esnilda Romero Maña
esnilda@rvictoria.icrt.cu

Las Tunas- Su mirada luce como la de cualquier abuela y su piel da cuenta de los años vividos. Se llama Elsa y está a las puertas de cumplir los 80 años; sin embargo asegura que la úlcera de pie diabético, que padeció hace unos meses, es una de las peores cosas experimentadas en su vida.

“Yo tenía eso muy feo y lo único que pensaba era que me iban a cortar la pierna. No sé cómo se me hizo porque siempre ando con zapatos. Pero después que entré al policlínico empecé a mejorar, ahora me veo el calcañal así, tan sano, y me parece que es mentira”.

Un logro entre varias manos

Ella fue atendida en el Centro del Diabético, perteneciente al policlínico Manuel “Pity” Fajardo de esta ciudad, donde laboran la doctora Isabel García, la enfermera Odalis López y la podóloga Kirenia Hernández.

En poco menos de tres meses y tras 26 sesiones de Heberprot-P, Elsa volvió a ver sus pies sanos, aunque confiesa que inicialmente pensó que perdería uno de sus miembros inferiores.

La doctora Isabel explica que generalmente los pacientes con úlceras son personas mayores, que no reparan a tiempo en la lesión, llegan a la consulta con una situación muy deteriorada y en muchos casos con secreciones.

La duración del tratamiento depende del grado de Warner que tengan y de la evolución de cada paciente, afirma la especialista y aunque lo establecido es que se realicen 24 sesiones, muchos reciben un poco menos y otros más, como en el caso de Elsa.

Conmoción y agradecimiento

Odalis, la enfermera, aún luce conmovida por la historia. Ella muestra una simpatía particular por la señora “me recuerda a mi mamá”, asegura.

Reconoce la importancia de la participación de la familia tanto en el tratamiento como en la detección y prevención de las úlceras del pie diabético, “es un logro que la familia participe”, afirma.

Juana Hilda Pérez, hija de Elsa, se muestra muy agradecida por la mejoría experimentada por su madre, gracias al medicamento, pero también al amor y la dedicación de todo el personal médico.

“No pensé que mi mamá fuera a mejorar, realmente la lesión no se veía bien. Pero desde que llegamos al área de salud todo el personal que allí labora se puso en función de salvarle su pie. Hicieron un trabajo muy dedicado, aunque también reconozco las bondades del Heberprot-P, sobre todo por las nuevas posibilidades que ofrece a los pacientes diabéticos.”

Recomendaciones de una especialista

Algunas recomendaciones para evitar que aparezcan las úlceras de pie diabético nunca están de más, asegura la podóloga Kirenia.

“Lo más importante es visitar al podólogo al menos una vez al mes. No caminar descalzos, ni cortarse solos las uñas, después de bañados secarse bien los pies, preferentemente con algo blanco. Los calcetines que usen también deben ser de colores claros y no muy apretados, mientras los zapatos tienen que ser cómodos y evitar las punteras estrechas”.

Una historia real

Las úlceras del pie diabético son una de las complicaciones que pueden padecer los pacientes que sufren de esa afección y en el país se reportan anualmente alrededor de 14 mil afectados.

La historia de Elsa es también la de cientos de personas que han salvado sus pies gracias al Heberprot-P, un producto cubano que entre sus principales méritos sobresale el haberle devuelto la esperanza a los pacientes diabéticos.

 

 

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