Las Tunas, Cuba. Domingo 17 de Diciembre de 2017
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Constitución de La Yaya: muestra paradigmática del patriotismo de los cubanos

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hernan boschHernán Bosch
hrbosch@enet.cu

Durante la segunda mitad del siglo XIX se desarrollaron en forma creciente los conceptos de nacionalidad y con ellos los sentimientos patrióticos y las ansias de libertad de los cubanos, oprimidos durante varios siglos por el colonialismo español.

En las luchas independentistas iniciadas el 10 de octubre de 1868 con el alzamiento de Carlos Manuel de Céspedes en su ingenio La Demajagua, los patriotas cubanos redactaron y aprobaron cuatro constituciones, conocidas como constituciones mambisas o constituciones de la República en Armas, y que estaban llamadas a regir las actividades del pueblo en su lucha armada contra la metrópoli ibérica.

Estas cartas magnas fueron aprobadas en Guáimaro (1869), Baraguá (1878), Jimaguayú (1895) y La Yaya (1897), y se conocen con los nombres de estas localidades, donde fueron promulgadas.

Hoy 29 de octubre, se cumplen 115 años de la proclamación del último de estos históricos documentos, la Constitución de La Yaya, considerada la más completa y técnicamente mejor estructurada y redactada de las cuatro, además de constituir una expresión de la radicalización del pensamiento político de los revolucionarios cubanos de aquella época.

El texto estaba estructurado en cinco títulos y 48 artículos contentivos de disposiciones sobre el territorio y la ciudadanía, los derechos individuales y políticos, el Gobierno de la República, la Asamblea de Representantes y algunas disposiciones de carácter general. En esta carta magna se percibe la influencia positiva de su predecesora, la Constitución de Guáimaro, pues desarrolla conceptos que en esta última sólo se esbozaban.

Significativo resulta que en la Constitución de La Yaya se subraya con especial fuerza el ideal de lograr para Cuba una independencia total y sin concesiones, como expresión de la radicalización que durante tres décadas de lucha armada había experimentado el pensamiento revolucionario de los cubanos.

Sobresale, en tal sentido, el planteamiento de que cualquier acuerdo de paz con los colonialistas españoles debía de ser ratificado por la Asamblea y no podría siquiera iniciarse sino sobre la base de independencia absoluta e inmediata de toda la isla de Cuba.

Lamentablemente, aquellos justos y dignos ideales de los patriotas cubanos se vieron totalmente frustrados en 1898, apenas un año después de proclamada la Constitución, por la intervención de Estados Unidos en el conflicto militar entre Cuba y España.

En una intervención especial durante la clausura del IX Encuentro Nacional de la Sociedad Cubana de Derecho Constitucional y Administrativo, efectuada en octubre de 2010 para recordar el aniversario 70 de la Constitución de 1940, el doctor Ricardo Alarcón de Quesada, presidente de la Asamblea Nacional del Poder Popular, se refería en los siguientes términos a este pasaje de la historia constitucional cubana:

“La constitución de La Yaya estaba en plena vigencia en casi toda la Isla, ya bajo el control de los mambises. El ordenamiento jurídico y las autoridades e instituciones establecidas por La Yaya fueron aplastados sin contemplaciones por la intervención militar de 1898. Los invasores yanquis ignoraron igualmente la Constitución Autonómica dictada por España el año anterior, y que imperaba en los enclaves que los colonialistas malamente retenían.

“En esas condiciones, bajo la ocupación militar, la autoridad extranjera convocó una Asamblea para supuestamente adoptar la Constitución de una nueva República. Lo primero que hicieron los interventores fue imponer un régimen restrictivo que privaba a la mayoría de los cubanos de su franquicia electoral y la concedía sólo a una minoría escolarizada y con cierta solvencia económica.

“Para Washington – concluía Alarcón -poco importaba el debate para conformar un nuevo estado independiente, sus normas y estructuras; su interés se concentraba en asegurar que dicho estado careciera de efectiva capacidad soberana y fuese sometido a su total dominio. El derecho a intervenir, impuesto bajo amenaza con la Enmienda Platt, la instalación de bases militares en su territorio y la imposición, mediante Tratado de un régimen de subordinación económica perpetua, fueron sus objetivos”.

No obstante su efímera aplicación, los preceptos libertarios contenidos en la Constitución de La Yaya, constituyeron una digna y paradigmática muestra del espíritu revolucionario y patriótico de los insurrectos cubanos del siglo XIX.

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