Las Tunas, Cuba. Jueves 19 de Octubre de 2017
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Diálogo con un joven que ama los peces, las aves y las plantas

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yenima 12 Erik pecesOscarYenima Díaz Velázquez
yenimadv@enet.cu

Entrar al patio de la vivienda del joven Erik Pérez Báez, residente en la ciudad de Las Tunas, es como llegar a un sitio mágico en el que la naturaleza regala una fresca brisa combinada con numerosos ejemplares de la flora y la fauna, reunidos pacientemente durante largos años y reproducidos poco a poco.

Su esfuerzo constante y sus ansias innatas por la investigación le hicieron merecer en noviembre del año 2011 la condición de Patio de excelencia nacional de la agricultura urbana por el valor botánico y científico de la colección.

Durante largo tiempo, habló con orgullo de más de 30 especies de peces, una decena de razas de gallináceas, de canarios y de más de 350 taxones de plantas, especialmente helechos, orquídeas y cactus.

Erik planta Talia

¿Qué importancia le concedes a esta labor que realizas a favor de la biodiversidad?

– Creo que lo primero es que se preservan varias especies que hoy conviven junto a nosotros. Y es importante saber cómo se reproducen y cuál es el mantenimiento que se les da, además de protegerlas para que no se pierdan y se mantengan siempre en nuestro ecosistema.

¿Qué te motivó a insertarte en la acuariofilia y la ornitología?

– Desde muy pequeñito me han gustado y he tenido peces. Te puedo decir que desde que tengo razón, yo los crío. Cuando tenía como seis años, mi papá me hizo una pecera de angulares y cristales y siempre estaba llenita. Incluso, yo me escapaba para un arroyo- que por eso me castigaron varias veces- para buscar pececitos de colores y tenerlos en mi casa.

¿Mantuviste siempre el interés?

– Yo creo que es importante que cuando uno es pequeño, sin saber, uno va dedicándole tiempo a la investigación porque criar peces requiere de una investigación constante que en principio parte de preguntarle al vendedor cómo se reproducen, qué comida se les echa… y lo otro es los tropezones que se da uno y las lágrimas cuando se nos muere un pececito. Este hobbie va creando en el niño el sentido de responsabilidad además del estudio propio, que después vale para el quehacer diario y para su devenir en los estudios académicos que se escojan.

¿Cómo fueron los inicios con las plantas?

– Lo de la flora fue una motivación mucho más seria, en el sentido de que siempre me impresionaron los cactus; a pesar de los grandes y graves pinchazos que me he dado. Pero, siempre me motivaron porque sentí que este tipo de plantas xerófitas tienen su encanto; sobre todo cuando un día leí que en el desierto no existían abejas y me preocupé y dije: ¿Cómo se polinizan los cactus? Después leyendo entendí que eran las moscas porque precisamente las flores de los cactus en lugar de tener perfume tienen fetidez. Después que yo leí esto me llamaron mucho la atención también por su forma, su estructura, sus tipos de espinas y así un día conocí a Raúl Verdecia (especialista del Jardín Botánico de Las Tunas) y él fue el que acabó de consolidar mi afición por este tipo de plantas. Poco a poco fui conociendo más sobre otras especies. Me interesé por las orquídeas y los bonsáis.

– ¿Por qué te inclinaste por los bonsáis?

– En el caso de los bonsáis me pasó algo curioso. Eso es un arte de origen oriental y de ellos me llamó la atención que antes de hacerlo hay que diseñarlo o dibujarlo. Y al graficarlo, después con el tiempo se va logrando lo que uno quiere. Pero, estamos hablando de hasta 25 ó 30 años. Me puse a investigar sobre este tipo de arte y ya tengo 17 ejemplares en mi jardín.

¿Cómo son tus días?

– Mis días comienzan a las 6.00 de la mañana, esa es la hora de yo levantarme. Lo primero que hago es atender a los más pequeños. Atiendo a los peces y especialmente a los alevines. Tengo un lugar que llamo cuarto de incubación en el que están todos los alevines y la incubadora con los huevos de las aves. En esa habitación también están los pollos recién nacidos. Posteriormente paso por los bonsáis, los riego, y les doy agua a las aves. Al mediodía les doy comida, una vez al día y luego les busco alimentos, les reviso las plumas… También atiendo a los peces adultos. En eso transcurren mis días.

– ¿Qué apoyo tienes de la familia?

– Mi familia me apoya mucho, fundamentalmente mi mamá y mi papá, que permanecen en la casa porque mi esposa trabaja como profesora y el niño estudia por lo que colabora solo los fines de semana. Mi mamá me ayuda con las plantas y mi papá con las aves, incluyendo los canarios que también son parte de mis hobbies. Además, ellos me garantizan otros quehaceres a los que no tengo que dedicarles tiempo porque los tengo a ellos. A mi hijo le gustan muchos los peces y el trabajo con las plantas.

– ¿Cuán difícil es garantizar los alimentos para tantos animales?

– Es muy difícil garantizar la dieta de diferentes tipos de animales. Hay que tener mucho interés, para ver cuál es el alimento que te falta para uno o para el otro.   Generalmente las aves comen de una cuota que yo recibo de la Asociación Nacional Ornitológica de Cuba, más otros granos que se compran en el mercado como maíz y arroz con cáscara. Para los peces tengo la tarea de irles a buscar comida viva como renacuajos y lombrices que recojo en los alrededores de la ciudad, en arroyos que vierten en diferentes lugares. Eso lo hago dos o tres veces por semana, al final del día, por el tiempo y porque es en ese momento cuando más fácil se recogen.

Por último, ¿a qué se debe lo que hoy tienes y lo que hoy sabes?

– Se debe al día a día y a un estudio minucioso de muchos materiales. Yo tengo reglas, como un hábito, y es que todos los días tengo que estudiar y leo artículos sobre peces, plantas o animales. No hay un día en que yo no revise algún texto para aprender más. Soy fiel admirador del canal Multivisión por la cantidad de información y de documentales que presentan y esos son mis días como tal.

En la calle Ciro Redondo, de esta ciudad de Las Tunas reside el joven tunero Erik Pérez Báez, quien cría peces y exhibe con orgullo casi 20 bonsáis, faisanes, codornices y canarios; y peces minúsculos y más grandecitos de variados colores.

También, tiene en su hogar más de 40 ejemplares de Talia angustifolia, una planta acuática en peligro de extinción y un cactus estenocereus, al que se le hacen estudios taxonómicos en el Jardín Botánico pues puede ser una nueva especie, desaparecida de su entorno natural por un incendio forestal en La Morena, Puerto Padre.

A todos esos ejemplares de la flora y la fauna los atiende con esmero y cariño y con su actuar nos recuerda que cada ser humano, aunque esté en un pequeño lugar, puede y debe contribuir a proteger la biodiversidad, que finalmente es protegernos a nosotros mismos.

 

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Sobre Redacción Tiempo21

Encargada de realizar todo el trabajo del Grupo Internet y Tiempo21. Integrada por un Editor-jefe, dos editoras, un fotorreportero y camarógrafo, un director de fotografía y camarógrafo y un desarrollador Web. Es un equipo multidisciplinario y multioficio, que desarrolla las principales labores del Periodismo Hipermedia. Además de tiempo21, tiene un canal de Video-TV, y otros espacios. @tiempo21cuba

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