Las Tunas, Cuba. Lunes 23 de Octubre de 2017
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Cubana por excelencia

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elena lisbet diego parraaguayaberasElena Diego Parra
elena@rvictoria.icrt.cu

Se cuenta que un buen día un campesino de la zona de Sancti Spíritus le pidió a su esposa que le hiciera una camisa cómoda para trabajar en el campo. La señora cumplió el encargo sin imaginar que su novedoso diseño iba a popularizarse, primero entre los moradores de esa región y luego mundialmente.

La primera denominación de esta peculiar camisa fue “yayabera”, precisamente porque solía usarse en la zona del río Yayabo. Pero se dice que los labriegos espirituanos acostumbraban a acopiar guayabas y a guardarlas en los bolsillos de la yayabera. De ahí que ésta cambiara muy pronto su nombre por el de guayabera.

Rápidamente alcanzó gran popularidad, al punto de que en 1880 el Ayuntamiento de Sancti Spíritus autorizó su uso en actos oficiales, donde sólo era permitido hasta entonces presentarse de cuello y corbata.

“Es tan cubana como la palma real o el tocororo y durante el siglo XIX se convirtió en la prenda de la independencia, se volvió un símbolo patriótico y en su pecho los soldados se colgaban la bandera tricolor. Los veteranos de las guerras la usaban como símbolo de lucha y los españoles consideraban como traidor a quien la vistiera, llegando incluso a fusilar a quien las usara” expresa Salvador Regueiros, especialista del Centro de Superación para la Cultura en Las Tunas.

Hacia mediados del siglo XX los políticos cubanos comenzaron a usarla, complementada con una corbata de lazo para imprimirle formalidad. La campesina guayabera entró en los grandes salones y hasta en las reuniones oficiales del gobierno. Existe la tendencia por parte de algunos analistas de atribuirlo a que los políticos querían aparentar una falsa imagen de cubanía.

“En realidad durante toda esta etapa, la guayabera fue sinónimo del buen vestir de todos los cubanos, desde los más ricos hasta los más humildes. En el caso de la política es cierto que figuras como Gerardo Machado, Batista, Ramón Grau San Martín, entre otros la usaron, pero también figuras tan dignas y tan representativas para nuestro pueblo como Eduardo Chibás, fundador del Partido Ortodoxo y otros tantos la vestía y no por poliquitería, sino por cubanía”, explica Regueiros.

Al triunfo de la Revolución, la guayabera queda por un buen tiempo relegada en los armarios pues se le asociaba a un pasado de politiqueros y corrupción. No es hasta la década del 70 que vuelve a encontrarse en el escenario nacional, pero esta vez abaratada, y usualmente como uniforme de camareros y otro personal.

Desde hace algún tiempo, ha sido reivindicada como prenda valiosa, exponente de cubanía y buen gusto, que los diseñadores del patio han sabido renovar y recrear, incluso para ser usada por mujeres.

Su comodidad, frescura y sencillez hicieron que el gusto por esta prenda resistiera el paso del tiempo y se convirtiera en una de las más populares no solo en Cuba sino además en todos los países del Caribe, Centroamérica, Islas Canarias y hasta Filipinas.

Confeccionada con hilo, generalmente de color blanco, es realmente una pieza muy fresca, y cómoda, que artistas como Joseíto Fernández, Benny Moré y Compay Segundo, pasearon por el mundo entero. Sin embargo se ve más como un símbolo de otras épocas, que como una pieza elegante para el buen vestir.

“No ha perdido la relevancia que tiene en nuestra cultura, pero su uso ha disminuido notablemente. Esto obedece a que han desaparecido del mercado y las que vemos tienen precios muy elevados. No hemos sabido además trasmitirle a las nuevas generaciones el afecto por esta prenda, que muy bien pudiera ser de uso frecuente”, comenta Salvador Regueiros.

Por muchas razones la guayabera ha perdido popularidad dentro de la sociedad cubana, ya sea por la influencia de la moda foránea o por los altos precios con que se comercializan.

Sin embargo, el hecho de rescatarla para el uso cotidiano de la población, debería plantearse como un reto cultural que de materializarse, permitirá mantener vigente una parte esencial de la nacionalidad cubana.

 

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