Las Tunas, Cuba. Domingo 22 de Julio de 2018
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Día del Arqueólogo cubano

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yenima 12Enrique Villegas AriasYenima Díaz Velázquez
yenimadv@enet.cu

El afán por descubrir lo que no se ve a los ojos de los demás y una historia familiar motivaron al periodista de la emisora provincial Radio Victoria, de Las Tunas, Enrique José Villegas Arias, a insertarse en el mundo de la arqueología, un hobbie que supo combinar con el periodismo, sus dos grandes pasiones.

El 17 de septiembre se celebra el Día del Arqueólogo cubano, por la constitución, en 1937, de la Comisión Nacional de Arqueología, más tarde Junta Nacional de Arqueología y Etnología, y es esa una razón para deleitarnos con las anécdotas y enseñanzas que transmite Villegas en cada una de sus palabras.

“La amo desde mi niñez. Yo me crié en la casa de mis tatarabuelos y bisabuelos, en Puerto Padre, y era una casa llena de historia sobre los cubanos. Recuerdo que mi primer encuentro con esta cuestión de la etnología eran unos cepos de esclavos, que fueron de las propiedades de mi familia en la época de la colonia. Aquello siempre me motivó. Y después, cuando se hicieron las calles, frente a mi casa se empezaron a encontrar muchos cartuchos de guerra, grilletes, machetes y otros objetos. Por eso fui motivándome a la arqueología. También influyó que en mi pueblo estaba el Fuerte de La Loma, lo que motivaba la imaginación de aquel muchachito, con antecedentes de mambises en la familia”.

Coleccion Arqueologia VillegasVarios lugares de Las Tunas son testigos del paso de este hombre, aunque en ellos no se hayan encontrado evidencias arqueológicas. Por eso anduvo de aquí para allá haciendo un rescate de los objetos que se encontraban superficialmente o que ya poseían algunos vecinos de esos sitios.

Maniabón fue una escuela para nosotros en el sentido de que allí encontramos una aldea aborigen, tal y como la describieron los colonizadores. Cuando han picado caña te paras en ese lugar y la ves con nitidez. También caminé hasta La Pedrera, Cascarero, Santa María, San Manuel, el Cerro de Caisimú, Yariguá, Majibacoa y Cayo Puerco, donde encontramos un enterramiento aborigen con todo el ritual funerario. Y toda la parte sur de Jobabo, especialmente la Laguna de Virama”.

En el proceso investigativo de un arqueólogo se viven numerosas experiencias, en el descubrimiento y señalización de evidencias.

“En Los Caneyes, en la zona de Zabalo, nos encontramos un majador aborigen, una preciosa pieza arqueológica, que es un cono negro de piedra, utilizado por los aborígenes para majar; o sea, para triturar los granos sobre una superficie pétrea. También fue impactante la visita que hicimos a la llamada Callecita de los Indios, posible lugar de un llamado pueblo palafítico, que existió ahí. Eso es un rectángulo de arena de dos a tres metros de ancho por seis de largo, que se introduce en la parte de la ciénaga. Lamentablemente, los ciclones han modificado la topografía del terreno pues los pobladores del lugar aseguran que durante el ciclón Flora todavía quedaban los troncos sobre los cuales se erigían las casas de esos aborígenes”.

Con la pasión que sale a borbotones de su alma cuenta que “en la búsqueda de evidencias, uno pierde un poco la dimensión del tiempo y el espacio. Una vez estaba buscando vestigios arqueológicos y no me di cuenta y pisé una pequeña área húmeda que pensé que era un pequeño charquito y era una tembladera. Cuando traté de sacar el pie me fui hasta la cintura y seguía hundiéndome. Menos mal que me acompañaba un combatiente de Guardafronteras y me pudo salvar con una soga que hizo con su cinto y la cuerda del fusil”.

Ferviente amante de la arqueología, nos cuenta otras experiencias.

“En la zona de Zabalo están las ruinas del llamado Fuerte de la Zanja, un antiguo cuartel español para evitar que por la zona llegaran refuerzos para los mambises que luchaban contra España. Haciendo excavaciones, en la parte que aún no ha tapado el mar, encontré monedas de oro. También hallé un idolillo maravilloso, una joya de la arqueología tunera, hoy creo que desaparecida luego de entregarlas al Museo Municipal de Jobabo. Era un ave que venía volando y que parecía que se iba a posar en una rama, con las alas recogidas y el cuello ligeramente encorvado. Estaba hecha con el núcleo de un Strombus gigas o caracol cobo, como se le conoce”.

Por ser profundo conocedor del tema, valora de triste el futuro de la arqueología en el territorio.

“Porque al fallecimiento de muchos compañeros que empezamos esta tarea en Las Tunas, no hay instituciones que asuman lo que ya hicimos y que costeábamos nosotros mismos. Sugiero que se induzca a los jóvenes en esta disciplina; pero, atendiendo a que esta actividad se haga con personal capacitado para que no se vaya a destruir lo mucho o poco que queda de estos sitios arqueológicos de la provincia”.

En el día del arqueólogo cubano recuerdo que Villegas Arias supo combinar el periodismo con la arqueología y que es merecedor del reconocimiento de los tuneros por ser uno de los principales donantes de evidencias aborígenes y de la colonia al Museo Provincial Vicente García González.


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Sobre Redacción Tiempo21

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