Las Tunas, Cuba. Jueves 19 de Julio de 2018
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A cuatro años de una inolvidable tragedia

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Las Tunas.- Yudisley Meriño cae de rodillas en la húmeda tierra, toma un fragmento de tabla, lo agita en el doloroso aire de la mañana y grita, desconsoladamente:

– ¡Ay, mi casita! ¿Dónde está mi casita?

Frente a ella, como única, convincente y desgarradora respuesta, un piso de cemento pulido, en un rincón del cual aparecen una desvencijada cuna, un balance de madera volcado lateralmente y algunos trozos de fibrocemento. ¡Nada más!

Es martes, 9 de septiembre de 2008 y aún Cuba se encuentra bajo los embates del huracán Ike, uno de los ciclones más poderosos que ha azotado a la Isla y el más intenso sufrido a lo largo de la historia en la provincia de Las Tunas, cuya capital es esta ciudad de igual nombre, situada a 690 kilómetros al este de La Habana.

– ¡Ay, mi casita! ¿Dónde está mi casita? –repite la pobre mujer, mientras unos vecinos la acompañan a puro llanto y otros tratan de consolarla.

Como decenas de miles de tuneros, Yudisley fue trasladada oportunamente con sus familiares a un centro de evacuación. Allá dejó a sus hijas y vino al barrio a comprobar si la noticia que le habían dado era cierta, porque, aunque su corazón la admitía, su cerebro se negaba a creerla.

Y sí: la información era brutalmente verdadera: su familia era una de las más de 13 mil 670 que en Las Tunas habían perdido por completo sus viviendas. Otros 67 mil núcleos fueron perjudicados al recibir sus casas daños de diversa índole. “Ike” afectó el 46 por ciento del fondo habitacional de la provincia. El precario estado constructivo de muchas casas y la fuerza del meteoro trajeron esas y otras nefastas consecuencias.

Desde las primeras horas del domingo anterior las condiciones ambientales en la provincia comenzaron a deteriorarse. Cerca de las 7:00 de la noche empezaron a soplar fuertes vientos. Según lo registrado por la estación meteorológica ubicada en las afueras de esta ciudad, en esos momentos alcanzaban, de forma sostenida, los 45 kilómetros por hora; sin embargo a las 7:40 se produjo una racha de 89 kilómetros por hora en Las Tunas y otra algo inferior en Puerto Padre. La situación empeoraba.

Sobre las 9:00, el ojo del huracán penetró en tierra cubana por Punta de Lucrecia, en la vecina provincia de Holguín, y continuó moviéndose hacia el Oeste a 21 kilómetros por hora.

Cerca de la medianoche pasó a Las Tunas por las localidades de San Juan y Palo Hueco, pertenecientes al municipio de Jesús Menéndez, y continuó moviéndose por este territorio, acompañado de bandas cuyas intensas lluvias y fuertes vientos asolaban todo a su paso.

A las 2:10 de la madrugada del lunes 8 se registraron los máximos vientos sostenidos que tuvo en esta oriental provincia: 95 kilómetros por hora, y 15 minutos después se produjo una racha de 173 kilómetros por hora, la mayor que captaron los instrumentos de las estaciones meteorológicas locales.

Mil 461 días después

Han transcurrido mil 461 días hasta hoy, y todavía Yudisley Meriño siente cómo se le estruja el corazón al pensar en las terribles momentos que vivió durante y después de ese devastador ciclón. Son recuerdos que no le borrarán, ni el tiempo, ni el hecho de haber recibido un nuevo apartamento construido por el Estado, mil veces más confortable que su antigua casita.

Y ya que de construcción se trata, sépase que en el último lustro en los ocho municipios de Las Tunas se han edificado 13 mil 639 viviendas, más de tres mil de ellas en el transcurso del presente año. Al mismo tiempo, decenas de miles de casas han sido reparadas y se han rehabilitado varias cuarterías o casas de vecindad.

Según informaron las máximas autoridades de este territorio, si en 2008 solo el 56 por ciento de las viviendas se consideraban en buen estado, hoy ese promedio es del 69 por ciento.

Durante los últimos meses la construcción y reparación de casas se ha incrementado de manera muy notable, tanto por parte de entidades como por esfuerzo propio de las personas interesadas en mejorar sus condiciones de vida.

Mucho está contribuyendo en ese sentido la venta liberada de materiales de construcción, desde hace ya algún tiempo, el otorgamiento de créditos bancarios a los trabajadores y de subsidios a personas con desventajas económicas y sociales, además de la flexibilización de los trámites legales para realizar acciones constructivas.

Hasta la fecha han sido subsidiados 691 ciudadanos, quienes en toral recibieron ocho millones de pesos en moneda nacional; mientras los bancos han concedido préstamos por más de 42 millones, la mayoría de los cuales están destinados a edificar o mejorar las casas de familia.

Otro de los sectores fuertemente golpeado por “Ike” en Las Tunas fue el de la electricidad, pues averió 264 transformadores, mil 700 postes, 347 kilómetros de acometidas y una gran cantidad de líneas de diversos tipos.

La recuperación se acometió de inmediato con ayuda de linieros y especialistas de otras provincias cubanas, e incluso de la hermana isla de Granada, y en poco tiempo no solo se restableció lo dañado, sino que se mejoró y amplió integralmente el servicio.

En los últimos cinco años en la provincia se electrificaron 151 barrios, lo cual beneficia a siete mil 438 familias, sin contar las inversiones realizadas en el sector residencial dentro de las principales ciudades y poblados, ni lo concerniente a fábricas, estaciones de bombeo y otras instalaciones estatales.

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Sobre Raúl Estrada Zamora

Periodista. Graduado de la Universidad de Oriente. Ha trabajado en todos los medios y fue director de la revista Transporte, de La Habana. Se inició en el diario 26 y trabajó como Jefe de Información en la Televisión. Fue editor de Tiempo21. Como reportero atiende los temas del programa alimentario y la agricultura, entre otros. Miembro de la Unión de Periodistas de Cuba. @Raulezdecuba

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