Lecturas

Musarañas, esas hábiles buceadoras

Juliett Morales García*

musaranaLa Habana.- Mirar a las musarañas significa estar entretenido con algo muy específico, como ver a los gorriones seleccionar ramas u otra cosa, a veces, para distraer la mente.

Pero observar a las musarañas (Sorex palustres) es cosa muy distinta, pues esos animalitos pequeños como el dedo de una mano y de apenas 17 gramos de peso, cuentan con una sofisticada técnica para bucear sin congelarse en las frías aguas donde lo hacen en los inviernos de Estados Unidos y Canadá.

Con tan poca envergadura podría pensarse que estos sorícidos de Norteamérica no son buenos nadadores, pues el tiempo en que permanecen en el agua es breve, pero no vale la cantidad, sino hay calidad y las musarañas, por raro que parezca, son muy eficientes cuando de buscar comida se trata.

Calentamiento

Animales de más tamaño como pingüinos y focas reducen el calor de su cuerpo con el propósito de ahorrar energía y así permanecer en el agua el mayor tiempo posible, al menos en teoría.

Son estas hábiles especies de buceadores los que concentran la atención de los científicos, sin que nadie reparara en las técnicas que emplea la diminuta musaraña.

Pero investigadores de la Universidad de Manitoba, en Canadá, se pusieron a mirar las musarañas en el buen sentido de la palabra y encontraron que la técnica que emplean es opuesta a la de los grandes mamíferos o aves como los pingüinos.

Antes de penetrar en el agua con una temperatura de apenas tres grados en invierno, los pequeños animales comienzan un calentamiento.

Esto no significa que practiquen ejercicio o algo parecido, sino que se ponen a temblar, o tal vez, empleen la grasa corporal de su cuerpo para entrar en calor, estiman los expertos.

Así logran aumentar su temperatura 1,5 grados por encima de lo normal y cuando esto sucede, “cuchuplún” al agua se ha dicho.

“Su comportamiento es totalmente contrario a lo que predecíamos”, expresó Kevin Campbell que difundió el hallazgo en la conferencia anual de la Sociedad de Biología Experimental, en Salzburgo, Austria.

musarana palustrisExperimento

Para entender el mecanismo que emplean las musarañas para bucear, los investigadores realizaron un experimento consistente en provocar que se sumergieran en estanques donde se reprodujo la temperatura ambiental en verano y en invierno.

Primero nadaron en uno con 30 grados Celsius igual que el calor corporal normal de este animalito y luego en otro de apenas tres grados Celsius.

Los científicos creen que agitarse antes de sumergirse las ayuda a mejorar su sistema sensorial bajo el agua.

Estos animales tienen un oído y tacto sofisticados para cazar.

Inclusive pueden oler a sus presas bajo el agua, pues producen cerca de ellas una burbuja con el hocico que después absorben.

Es posible que un descenso en su temperatura corporal bajo el agua tenga un impacto negativo en sus sistemas sensoriales, señalaron los investigadores canadienses.

“Creemos que para estos diminutos animales se trata de un intercambio. Deberán zambullirse por períodos cortos, pero lo harán en forma mucho más eficiente”, señaló Campbell.

Depredadores

Parecidas a un roedor, pero más cercanas a los topos, las musarañas son diestros depredadores que se alimentan de libélulas, cangrejos de río y caracoles.

En el mundo existen alrededor de 400 especies de musarañas y son una de los pocos mamíferos que emplean la ecolocación, es decir, emiten ondas de sonido y se valen del eco para localizar a su alimento.

Sin dudas no por pequeñas, las musarañas son menos capaces que otros animales grandes; no solo son rápidas buceadoras, sino también altamente efectivas.

*Periodista de Prensa Latina

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