Las Tunas, Cuba. Miércoles 18 de Octubre de 2017
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Felipa, una centenaria que tiene en cada día su aurora

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Felipa de Armas Pacheco.

edelmis cruz rodriguezEdelmis Cruz Rodríguez
edelmis@rvictoria.icrt.cu

Las Tunas.- Rodeada del amor y el cariño de su familia vive Felipa de Armas Pacheco, una anciana que a los102 años de edad se mantiene con una salud envidiable y una lucidez extraordinaria, gracias a lo cual recuerda que nació el 14 de enero de 1910 en Dos Caminos de San Luis, provincia de Santiago de Cuba.

Ella es la tercera de ocho hijos, siendo muy joven perdió a su padre, por lo que tuvo que ayudar a su mamá en la crianza de sus hermanos, aunque esto no le impidió estudiar y luego unirse a quien fue su único esposo Antonio Calzado Vidal, un matrimonio que duró 55 años y le dejó ocho vástagos, de los cuales seis aún viven.

Desde hace más de una década reside con una de sus hijas Ofelia Calzado de Armas y su yerno Norbelio Castillo Pacheco, en el edificio 10, apartamento dos, del reparto deportivo, en esta ciudad capital, de igual nombre de la provincia, ubicada a 690 kilómetros al este de La Habana.

Aunque el paso de los años la han dejado un poco sorda mantiene una voz clara, a pesar también de que le faltan sus dientes, pero con orgullo asegura “ellos me cuidan mucho, tanto ella como el, no me falta nada, no padezco de nada, duermo bien y me siento muy bien de salud”.

Felipa de Armas Pacheco.¿Qué come para mantenerse saludable?

“Como de todo, pan con mantequilla o queso crema, café con leche, me gusta el plátano fruta, en la comida me sirven un plato lleno de arroz, con un muslo de pollo grande y plátano maduro frito y me lo como todo”

¿Realiza algún trabajo en la casa?

Claro que sí lavo mis pañitos, las ropas que ensucio diariamente, friego las lozas del desayuno y me baño sola, aunque no quieren, pero yo les digo que si estoy sentada todo el tiempo sin hacer nada me voy a tullir”.

A su edad le gusta leer, hasta hace poco lo hacía sin espejuelos, tomar cerveza y cantar, todavía se acuerda de la canción Aurora, una de sus preferidas y de la cual nos cantó una estrofa.

Esta centenaria mujer ha dado pruebas de sus energías en los últimos tres desfiles por el Primero de Mayo en la Plaza de la Revolución Mayor General Vicente García. “Me han llevado a pie porque les digo que tengo que caminar para mantenerme saludable y además me siento revolucionaria hasta el fin”.

Felipa de Armas Pacheco junto a su familia.¿Cuál fue la participación suya y la de su familia en el proceso revolucionario?

“Cuando la lucha insurrecta le daba comida a los rebeldes allá en mi tierra natal, a dos de mis hijos, de 10 y 12 años, los mandaba hasta la manigua con un cubo lleno de tamales, una cantina con pollo y una botella de café, así ayudaba a la causa por la libertad de Cuba”.

¿En esa época qué relación mantuvo con Frank País?

“Lo conoci en mi casa. Él iba de noche hasta el cafetal de la finca, con otros compañeros, mi esposo le llevaba café, cigarros y comida; de él recuerdo que era grande y poderoso, simpatizaba con mucha gente, amable, se ganaba el cariño de todos, de carácter afable para mí era como una familia, todos sentimos mucho su pérdida”.

¿Cómo es que ha podido llegar a esta edad?

Repite mi pregunta y responde.

“Gracias al trabajo, apoyé mucho a la Federación de Mujeres Cubanas (FMC), gracias a mi esposo que fue un hombre bueno, la alegría de vivir y el apoyo de mi familia, mis nietos, que me quieren, me cargan, me besan, me dan plata (dinero) me hacen regalos, y al igual que los vecinos, que también me quieren”

Y ¿Qué le aconseja a las personas?

“A las personas les aconsejo que sean obedientes con sus padres, igual que fui yo, que siempre me llevé por lo que me decía mi mamá, y pido vida y suerte para todos”

¿Hasta cuánto más piensa llegar?

Ríe pícaramente.

“Hasta la que me ordene la naturaleza, si yo he llegado hasta aquí ustedes también o pasarse, aunque pienso llegar hasta mi próximo cumpleaños en enero”.

Pocas personas tienen el privilegio de Felipa, quien a los 102 años de edad se mantiene fuerte y con la mente clara, lo cual llena de regocijo a su familia. Además de ser un ejemplo de la calidad de vida a la que pueden acceder los cubanos de la tercera edad.





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Sobre Redacción Tiempo21

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