Las Tunas, Cuba. Miércoles 16 de Agosto de 2017
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El boxeo no siempre amó a las mujeres

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boxeadores cubanosElena Milián Salaberri
ems@ain.cu

Concluidos los Juegos Olímpicos de Londres, donde Cuba ocupó el puesto 16 entre 204 países, en la isla continúan los debates que acaloraran el ambiente y se habla de casi todas las disciplinas.

En la mayor de las Antillas los deportes son de igual disfrute entre hombres y mujeres. Algunos más regionalistas que otros destacan la actuación de los pinareños, máximos aportadores de preseas a la nación.

Particularmente el boxeo se alzó con la labor de locales ubicados en el medallero: el oro en las manos de Roniel Iglesias, división de 64 kilogramos, y el bronce para Lázaro Álvarez, en 56.

El pugilismo, consta en investigaciones acerca de su historia, es de los más antiguos deportes de la Tierra. Su evolución dio “nockout” al patriarcado, al convertirse en espectáculo apto para el público femenino e incluso practicado por exponentes de ese sexo.

Expertos remontan el origen de estas lides a las olimpiadas anteriores a nuestra era, cuando los pugilistas combatían desnudos y le costaba la muerte a la mujer presente en tales juegos.

Si alguna dama osaba eludir esa prohibición absoluta, la sentencia se ejecutaba con el despeñamiento de la culpable desde la colina llamada Roca Tarpeya. Sin embargo, al paso del tiempo los contendientes decidieron cubrir sus cuerpos, modificación favorecedora para las féminas.

Curiosidades tan abundantes como su largo devenir tiene este deporte, de acuerdo con historiadores, nacido probablemente en épocas del hombre de las cavernas durante sus enfrentamientos a las fieras que los sorprendían sin piedras u otros medios de defensa.

Arqueólogos egipcios de cuatro mil años antes de Cristo muestran a los soldados del faraón boxeando, dotados de “cestus” primitivos, o sea, tiras de cuero alrededor de las manos, símil más inocuo que las manoplas de bronce, luego usadas por los gladiadores romanos.

Desde esa nación del norte de África se difundió por la isla de Creta hasta Grecia, donde verdaderamente se desarrolló el arte de este sistema de defensa personal, con su edad de oro competitiva a partir de las Olimpiadas del año 16 antes de Cristo.

Luego, con la Roma imperial se extendió más, pero las pruebas evidencian no pocas concordancias entre el boxeo primitivo y el actual. Baste decir que en la antigüedad ya se usaba el casco, también de cuero llamado amphotide, para evitar lesiones en orejas y cráneo, parecido al moderno protector especial de cabeza.

Golpear bajo la cintura era considerado ilegal, al tiempo que los boxeadores de antaño entrenaban en gimnasios, entre otras similitudes con la actualidad, y desde luego, la modificación de las tácticas defensivas hace los topes más humanos, flexibles y menos riesgosos.

Al conocer esos detalles, Gloria Orea, pinareña aficionada al pugilismo, manifestó en tono jocoso sentirse aliviada con la evolución del pensamiento en la modernidad.

“Otrora”, agregó, “probablemente me hubieran lanzado del Cerro de Cabras, al norte de la capital pinareña, a la usanza de los despeñamientos desde la Roca Tarpeya”. (Agencia Cubana de Noticias)  

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