Opinión

Precaución y disciplina: armas vitales contra Isaac

lluvias ltPablo Soroa Fernández
psf@ain.cu

Guantánamo.- Muchas de las inundaciones acontecidas en Cuba están asociadas a la acción de los ciclones tropicales durante gran parte del año, como ocurre ahora con la que tiene por nombre Isaac.

Ellas tienen lugar entre otros factores por la ubicación del país en el Mar Caribe, una zona con características ideales para la formación de eventos hidrometeorológicos extremos.

Cada vez que avanza hacia la Isla uno de esos meteoros, como ocurre ahora, el país pone en tensión sus fuerzas para enfrentar el peligro.

Sin embargo, la preparación para combatir sus efectos, es permanente y se agudiza durante la temporada ciclónica, comprendida entre el primero de junio y el 30 de noviembre.

Los huracanes provocan en Cuba grandes anegaciones, debido a la poca profundidad y relativa corta longitud de los numerosos ríos y arroyos, factores que propician que la capacidad de evacuación de las aguas sea a menudo inferior a los torrentes líquidos derivados de las abundantes lluvias.

Isaac“, por ejemplo, ha causado en Baracoa la evacuación de 230 personas en casas de familiares y amigos, ha afectado a los municipios de Maisí y Baracoa, con sus abundantes lluvias,  y amenaza con adentrarse aun más en la provincia de Guantánamo y amenazar a Holguín.

Tales circunstancias tornan imprescindible insistir en las principales medidas que debe tomar la población durante las inundaciones, fenómeno que en el siglo XX cobró la vida a tres millones 200 mil personas en el mundo, más de la mitad del total de fallecidas por catástrofes en ese período.

Entre las precauciones fundamentales sobresalen la de evitar cruzar ríos crecidos, zonas inundadas o puentes peligrosos y  evitar tocar cables del tendido eléctrico caídos.

Es imperativo de no pescar ni bañarse en embalses crecidos, cauces fluviales ni zanjas.

En momentos como este, subrayan especialistas de la Defensa Civil (DC), es preciso alejarse de lugares donde exista alguna probabilidad de derrumbe, desconectar en el hogar el interruptor eléctrico principal y cerrar las válvulas del gas y del agua.

Resulta aconsejable además impedir la proximidad de los niños a alcantarillas o desagües en áreas urbanas, porque pudieran ser tragados por la corriente.

También es menester ubicarse lejos de pendientes y barrancos, pues suelen ocurrir deslizamientos de tierra en estos lugares, y no conducir automóviles, innecesariamente.

Se precisa mantener la vigilancia sobre el aumento de la turbulencia de las aguas, transporte de árboles, ramas y troncos y sobre la reducción repentina del nivel del río, que podría significar un represamiento aguas arriba o por arrastre de gran cantidad de materiales.

Pertinente es mantener sintonizado un radio o televisor y permanecer en la vivienda o lugar de evacuación.

Cumplir disciplinadamente las orientaciones dadas por la Defensa Civil hasta el cese la amenaza de la inundación, resulta de inestimable valor en estos casos para la preservación de la vida y los bienes de la población. (Agencia Cubana de Noticias)   

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