Las Tunas, Cuba. Jueves 19 de Octubre de 2017
Home > Especiales > Historia > Marcha de combate y victoria

Marcha de combate y victoria

Share on FacebookTweet about this on TwitterShare on Google+Email this to someonePrint this page

himno nacionalhernan boschHernán Bosch
hrbosch@enet.cu

Este martes 14 de agosto se cumplen 145 años de un hecho cultural y político de trascendental significación en la historia de las luchas libertarias del pueblo cubano.

Se trata de la composición por el abogado y patriota bayamés Pedro (Perucho) Figueredo, en un día como este de 1867, de una marcha que se convertiría en el Himno Nacional de Cuba.

Según la versión del hecho publicada por el historiador cubano Ramiro Guerra, citada en la enciclopedia digital cubana ECURED, el 13 de agosto de ese año, durante una reunión del Comité Revolucionario de Bayamo en la que además de Perucho participaron entre otros los también connotados patriotas Francisco Maceo Osorio y Francisco Vicente Aguilera, se acordó componer un himno que, al igual que lo consiguió en su tiempo La Marsellesa, en Francia, enardeciera los ánimos de los revolucionarios que se preparaban para la lucha contra la dominación española.

Apenas unas horas después, en la madrugada del día 14, Figueredo compuso la melodía del Himno, llamado inicialmente Himno de Bayamo o La Bayamesa, en alusión al lugar donde nacía la rebeldía nacional contra el colonialismo, y devenido luego Himno Nacional de Cuba.

Unos meses después, en mayo de 1868, Figueredo le solicitó al músico Manuel Muñoz Cedeño que orquestara las notas compuestas por él, y a partir de entonces aquella marcha, aquel canto de guerra y de victoria, comenzó a exaltar el sentimiento patrio.

La acogida del Himno entre quienes se alistaban en Bayamo para liberar a la Isla del régimen colonial fue de tal magnitud, que Perucho decidió conversar con el padre José Batista para interpretarla al finalizar una misa especial que se efectuaría el 11 de junio en la Iglesia Mayor de Bayamo, en ocasión de las festividades del Corpus Christie, que culminarían con el Te déum, en el que estaría presente el gobernador español, Julián Udaeta, casado con una cubana.

El gobernador se sorprendió al escuchar aquella pieza musical y mandó a buscar al director de la orquesta, quien le informó que era una marcha compuesta por el señor Pedro Figueredo.

Udaeta objetó a Figueredo que aquel himno no se parecía en nada a un cántico religioso y sí mucho a una marcha de guerra, a lo que el patriota respondió: “Usted no puede determinar que este sea un canto de guerra, puesto que no es músico”.

El gobernador español quedó entonces con la duda, y aquella marcha comenzó a popularizarse y se tocaba en los actos de la Sociedad Filarmónica de Bayamo, institución cultural fundada en 1851 y de cuya directiva formaban parte el propio Perucho Figueredo y Carlos Manuel de Céspedes, quien encabezaría el 10 de octubre de 1868, en su ingenio La Demajagua, el alzamiento que dio inicio a la contienda armada contra el régimen colonialista.

Catorce meses después de creada la melodía del himno, durante la celebración de la toma de Bayamo por las fuerzas insurrectas mambisas, el 20 de octubre de 1868, Perucho le incluyó al himno la letra, cantada ese día por primera vez, con lo cual se completó el nacimiento del Himno Nacional, que junto a la Bandera de la estrella solitaria y el Escudo de la palma real, integra los Simbolos Nacionales de Cuba.

 

Share on FacebookTweet about this on TwitterShare on Google+Email this to someonePrint this page

Sobre Redacción Tiempo21

Encargada de realizar todo el trabajo del Grupo Internet y Tiempo21. Integrada por un Editor-jefe, dos editoras, un fotorreportero y camarógrafo, un director de fotografía y camarógrafo y un desarrollador Web. Es un equipo multidisciplinario y multioficio, que desarrolla las principales labores del Periodismo Hipermedia. Además de tiempo21, tiene un canal de Video-TV, y otros espacios. @tiempo21cuba

Comentar

Su dirección de correo electrónico no será publicada.Los campos necesarios están marcados *

*


× cinco = 25