Las Tunas, Cuba. Miércoles 23 de Agosto de 2017
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Entrenador de excelencia

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juanemiliobatista1Eladio hernandezJuan E. Batista Cruz
jbatista@enet.cu

Muchos de los grandes atletas de Las Tunas en diferentes disciplinas, después consiguieron resultados importantes como entrenadores de las áreas donde brillaron en la noble tarea de ganar medallas para la Patria y el terruño, pero ninguno alcanzó la excelencia como técnico del lanzador de martillo, Eladio Martín Hernández González, reconocido no solo en Cuba, sino en todo el mundo, especialmente por las hazañas de su alumna, la camagüeyana Yipsi Moreno.

Eladio Hernández nació el 18 de febrero de 1963 y aunque su padre, Esteban Hernández, fue pelotero y él practicó el deporte nacional en los primeros años de vida, su corpulencia física y los consejos de los entrenadores, lo llevaron al área de lanzamientos donde prefirió el martillo, especialidad en la que alcanzó muy buenos resultados en los eventos de Centroamérica y el Caribe y en los campeonatos iberoamericanos, frente a rivales de fuerza del continente, de España y Portugal.

Sus primeros logros llegaron en la categoría juvenil y ya con 19 años de edad en 1982, sobrepasa los 50 metros, hasta que en 1985, cuando lleva el implemento hasta los 59,64, es llamado al equipo nacional, en cuyas filas se convierte en el número uno de Cuba en este evento del deporte rey.

El ascenso del martillista tunero lo lleva a conseguir la medalla de plata en los Juegos Centroamericanos y del Caribe de Santiago de los Caballeros, República Dominicana, en 1986, cuando lanza el implemento hasta los 64,08 metros y ese mismo año fija su marca personal en la distancia de 66,30.

Otra presea plateada cuelga en su pecho en 1987, cuando en el torneo centrocaribeño de atletismo, con sede en Caracas, Venezuela, es segundo tras un gran disparo de 64,44, aunque tenía para más, porque poco después llevó el martillo hasta los 68,44, válido para subir su cota personal y al año siguiente se queda con el bronce en el Mitin de Sevilla, España, registro que aumenta su marca individual hasta los 69,40.

Pese a sus 26 años, Eladio no se detiene en el avance hacia marcas de nivel mundial y en 1989, sobrepasa por vez primera los 70 metros, al obtener la medalla de plata por su segundo puesto en un torneo celebrado en Vásteras, Suecia, donde llevó el martillo hasta los 71,50, pasando por encima de reconocidos rivales de Europa, continente de dominio absoluto en esta compleja disciplina atlética, en la que es preciso combinar, con absoluta armonía, la fuerza, la técnica y la rapidez.

El primer título importante del gigante tunero en Juegos Centroamericanos y del Caribe, llegó en México-1990, ocasión en que llevó el martillo hasta los 70,75 metros para ratificar un gran momento en su carrera que se concretó poco después en La Habana, cuando elevó su marca a 72,74, por lo que nadie tenía dudas acerca de sus posibilidades de lograr una gran actuación en los Juegos Panamericanos de la capital cubana en 1991.

Yo tuve el privilegio de estar en el grupo de prensa presente en el estadio Panamericano aquella tarde de verano de 1991, en la cual Eladio sufrió la mayor decepción de su carrera, porque en busca de un tiro que le permitiera ganar la medalla de oro, cometió tres fouls consecutivos. Lloró el gigante, lloré yo y estoy seguro de que muchos aficionados de Cuba y el resto del país también derramaron lágrimas por la frustración de uno de los más seguros medallistas de aquella cita que, en definitiva, marcó un hito en la historia deportiva continental, porque fue la única vez que Estados Unidos se vio desplazado del puesto cimero y por los anfitriones, bloqueados e inmersos ya en el Período Especial.

A partir de aquel momento comenzó el descenso de Eladio, aunque en 1992 alcanzó el título Iberoamericano en Sevilla, España, con envío de 70,72 y también obtiene la medalla de oro en el torneo Santiago Kanazawa, en México, donde llevó el implemento a la respetable marca de 71,20. Después logra plata en los Centrocaribes de Puerto Rico en 1993 (69,68), bronce en el torneo centrocaribeño de atletismo en Cali, Colombia (69,60) y todavía le quedaron fuerzas para sellar su brillante andar en el deporte rey, al conseguir su mejor marca personal en un torneo celebrado en La Habana, tras disparar el pesado martillo a la distancia de 73,44 metros.

Pese a estar en el podio en otras competencias importantes en Argentina y Guatemala, el gigante tunero no pudo llegar jamás a los 70 metros y en 1996 dijo adiós al deporte activo. Cuba perdió un gran atleta, pero ganó un entrenador de marca mayor que ha seguido aportando medallas a través de sus discípulas como técnico principal del equipo nacional de lanzamiento del martillo, rama femenina, labor que le ocupa todavía en la preparación de sus chicas para las más importantes citas del mundo.

Inicia su trabajo de formación de estrellas en 1999, con las muchachas Yipsi Moreno, la principal, Norbis Balanqué y Aldenay Vasallo. El primer gran éxito fue para Yipsi, quien consiguió un meritorio cuarto lugar en los Juegos Olímpicos de Sydney, Australia-2000, un verdadero aviso para las mejores del orbe, que empezaron a preocuparse por las jóvenes especialista de la Mayor de Las Antillas.

Bajo la égida de Eladio Hernández, las martillistas cubanas se codean con la élite mundial y Yipsi, por ejemplo, se proclamó titular universal en las citas de Edmonton, Canadá (2001) y Paris (2003) y alcanzó medallas de plata en Helsinki (2005) y Osaka (2007). La actuación más importante ocurrió en los Juegos Olímpicos de Atenas-2004, cuando Yipsi Moreno y Yunaika Crawford, se adjudicaron plata y bronce, por lo que el tunero se convirtió en el primer entrenador cubano de la especialidad en lograr que sus pupilas ocuparan dos de los estrados del podio.

Gloria del deporte cubano, Eladio Hernández González trabaja en el estadio Panamericano, de La Habana, atiende eficientemente a la preparación de sus queridas muchachas, pero se mantiene con residencia en Las Tunas, en el edificio de 12 plantas, muy cerca de sus raíces y cada vez que le es posible y por el apoyo de la Dirección de Deportes y de otros organismos, especialmente la Delegación del Instituto Cubano de Amistad con los Pueblos, desarrolla entrenamientos en el estadio de atletismo de esta ciudad, donde se cumplieron los objetivos en etapas decisivas previas a grandes competiciones.

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