Las Tunas

Palmas para Raúl Verdecia, el hombre de las palmas

yenima diazEl investigador Raúl Verdecia Pérez junto a una Copernicia baileyana o guano dulce que crece en el Jardín Botánico de Las Tunas.Yenima Díaz Velázquez
yenimadv@enet.cu

Cerca de 60 especies de palmas autóctonas de Cuba crecen en el Jardín Botánico de la provincia de Las Tunas, a 690 kilómetros al este de La Habana, gracias a diferentes iniciativas puestas en práctica por el reconocido investigador Raúl Verdecia Pérez, un hombre que merece palmas por su amor a las palmas.

Modesto y sencillo en su actuar y hablar, es fiel defensor de las palmáceas, a las que ha dedicado una buena parte de su existencia al extremo de asegurar que “este es un territorio rico en palmeras; lo digo a nivel de nuestro país y lo digo a nivel mundial”.

Fácil de palabra cuando se refiere a las palmáceas, agrega que “en esta zona tenemos unos 14 géneros presentes y algunos muy bien representados, con un considerable número de especies, sobre todo las conocidas como yareyes o guanos y jatas, que son las del género Copernicia”.

Verdecia domina los primeros estudios que se realizaron sobre el tema y precisa que esos elementos fueron notados por el principal investigador de las palmas que hemos tenido en la nación, que fue el Hermano León Joseph Sylvestre Sauget, de origen francés pero naturalizado cubano. Fue una persona que hizo grandes aportes al conocimiento de esta familia. La mayor parte de las especies que conocemos fueron descubiertas y descritas por él, que visitaba frecuentemente el territorio tunero. De sus colectas realizadas en Manatí se describieron nuevas especies para la ciencia, por ejemplo, Coccothrinax salvatoris, dedicada a su amigo Salvador de la Rionda, administrador del central Manatí, que le ayudaba en sus expediciones”.

Emocionado y orgulloso puntualiza: “Además, si hojeamos el tomo uno de la Flora de Cuba, las fotos que acompañan la publicación sobre las palmas dicen Dumañuecos, un pedazo de nuestra geografía”.

Satisfecho por la variedad de palmas que hay en Las Tunas, recuerda que “tenemos especies de Copernicias que son muy abundantes en el área protegida de Monte Cabaniguán-Ojo de Agua, al sur de Zabalo, en el municipio de Jobabo, tal vez de las mejores poblaciones en Cuba y que, por suerte, están muy cuidadas. Incluso, hay Copernicias gigas, un árbol maravilloso que alcanza más de diez metros de altura, con un tronco grueso, a pesar de estar en un suelo pobre y salino, a la orilla del saladar. Ellas van modificando el entorno para que se establezca la floresta. Además, sirven de sitios de nidificación a los pájaros carpinteros, cateyes, las cotorras y las rapaces como los sijúes”.

Verdecia Pérez también se preocupa porque “en ese lugar hay cuatro especies amenazadas de palmas, como la giga, que se considera vulnerable a pesar de ser abundante allí porque sus poblaciones se han destruido en todo el país desde época de la colonia, todo lo que está desde el sur de Sancti Spíritus hasta Granma estuvo ocupado por la Copernicia giga. Y están las Jatas de los murciélagos, el yarey, que es una palmita pequeña típica de las sabanas y la Copernicia baileyana o guano dulce, que es una de las palmeras más lindas del mundo, también abundante en la parte sur de Majibacoa”.

Puntualizó el investigador que en el Jardín Botánico cultivan especies autóctonas, además de palmeras exóticas y ornamentales.

“No me gusta dar números; pero, en total, con las que están en el vivero, tenemos 170 especies. Se dice fácil; pero, va siendo la tercera colección del país. Cienfuegos, con un jardín de 112 años tiene 200 especies y el Jardín Botánico Nacional, con el cual no nos podemos comparar, tiene 300. Aquí hay muchas que son cubanas, muy valiosas, más de 20 amenazadas de extinción, rarezas que no se encuentran en otros jardines”.

Cuando le pregunté qué importancia le concede a la reintroducción y multiplicación de esas especies no demoró en responder: “En un país en el que la palma real es el árbol nacional y en el que José Martí, el Héroe Nacional, se autodefine como un hombre sincero de donde crece la palma, se justifica que los cubanos tenemos que preservarla como un elemento indispensable de nuestro paisaje”.

Y añadió que en las palmas reales nidifican y se alimentan varios animales; “tienen mucha importancia ecológica que todavía no se ha investigado bien; incluso, el hecho de que algunas variedades crezcan tanto, en suelos tan dañados como los nuestros, es una fortuna que a veces no sabemos valorar”.

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