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Virgen o la vida color de Rosa

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Entrevista a Virgen Rosa:
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raul_estrada_zamoraRaúl Estrada Zamora

estrada@enet.cu

 

Ojos claros, risueños y maliciosos; manos fuertes, pero ni lejanamente rudas, a pesar de sus duros quehaceres; campechana, en cada palabra, en cada gesto.

Así es Virgen Rosa Pérez Labrada, una laboriosa campesina cubana residente en el Valle de Dumañuecos, Manatí, zona norte de la provincia de Las Tunas, a unos 720 kilómetros al este de La Habana.

–Pertenezco a la Cooperativa de Créditos y Servicios Mártires de Manatí, pero radico en la “Valle de Dumañuecos” porque me enamoré, me casé, y mi esposo Miguel Rubio pertenece a esta última. Tenemos una finca compartida, pero nos relacionamos recíprocamente con sus compañeros y los míos, y todos nos llevamos muy bien –dijo Virgen a Tiempo21, a modo de presentación.

Pupy –que así todos llaman a Virgen Rosa–, además de ser muy diestra en las faenas del campo, tiene una admirable destreza para enyugar las palabras.


La Doctora Raquel Ruz Reyes, profesora de la Universidad Vladimir Ilich Lenin, de Las Tunas y coordinadora en esta provincia del Proyecto de Innovación Agropecuaria Local (PIAL), había informado que por esa peculiaridad suya y sus positivos resultados en el desarrollo de una agricultura ecológica, Pupy viajó a México comisionada por dicho programa e intercambió experiencias con campesinas de la hermana nación sobre la vida y las misiones de la mujer rural en estos tiempos.

Apasionada defensora de la agroecología, Virgen siempre anda cosechando nuevos conocimientos con el fin de aplicarlos en su finca y extenderlos a cuantos productores los requieran.

–He asistido a talleres y otros tipos de eventos en varios municipios de Las Tunas y en otras provincias del país –informó, y agregó–: Recuerdo con especial gratitud el recorrido por Matanzas, donde visitamos varias fincas, entre ellas las de Omar y Fernando, dos productores muy sabios, que nos impartieron un taller sobre microorganismos eficientes, gracias a lo cual hoy mi esposo y yo aplicamos y extendemos esa maravillosa tecnología.


–¿Y cómo es un día normal para esta mujer, tan cargada de responsabilidades productivas, sociales y familiares?

­–Mi quehacer en la finca, como madre, abuela, esposa, campesina, se concreta en asumir totalmente cada una de mis responsabilidades sin desatender las otras. Por ejemplo, no solo me encargo de los conejos, las gallinas, los cerdos, las ovejas…, sino también, cuando hay que aporcar un frijol, un maíz, y tomar el buey por el narigón, yo lo hago.

Persona agradecida, reconoce lo mucho que han contribuido a su superación agroecológica la doctora Raquel Ruz y Miguelito, el hombre con quien a quien unió su vida para sembrar la tierra de punta a punta.


–Gracias a ellos soy la campesina que soy y tengo los conocimientos que tengo –aseveró, rotundamente.


Según confesó Pupy a Tiempo21, entre sus grandes pasiones se encuentra la cunicultura.

–Quería dedicarme a la crianza de conejos y mi esposo me dijo que no tenía tiempo para eso. Le respondí que solo necesitaba su ayuda para hacer una nave y algunas jaulas, pues conseguirlas es lo más difícil de todo. De pronto, pude comprar un jaulón y comencé con cuatro reproductoras. Llevo 11 meses en esta labor y ya he vendido 135 kilogramos de carne. Pero fundamentalmente los crío porque me gustan, son muy lindos, y para mí es un entretenimiento.

Pero Virgen Rosa Pérez Labrada tiene, realmente, dos supremas pasiones: una nombrada Elizabeth, y la otra, Rosabel. Son su hija, de 23 años de edad, y su nieta, quien con solo dos primaveras se pasa el día atropellando frases como: humus de lombriz, compost, abonos verdes, agroecología, y otras que recoge del ambiente en el cual vive.

Aunque los días de su abuela son cortos para tanta obra, siempre le dedica espléndidos momentos, y ya Rosabel conoce a casi todos los conejitos, a sus respectivas mamás, y a doñas gallinas y sus crías, las que ayuda a alimentar con sus propias manos.

Rosabel, Elizabeth, Miguel, los conejos, el olor a guayaba, a tierra recién partida, a yerba acabada de cortar, hacen que Virgen disfrute la vida como si todo en ella fuera color de Rosa.

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