Las Tunas, Cuba. Martes 17 de Octubre de 2017
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La salud de las mujeres: un derecho en suspenso

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elena_lisbet_diego_parranujer_madreElena Diego Parra

elena@rvictoria.icrt.cu

Fomentar acciones que generen una conciencia de auto cuidado y promover su acceso a servicios integrales de salud, fue el motivo por el que se escogió el 28 de mayo el Día Mundial por la Salud de las Mujeres.

Su historia se remonta a mayo de 1987, cuando en Costa Rica, durante el V Encuentro Internacional de Mujer y Salud, la Red de Salud de la Mujeres Latinoamericanas y del Caribe, propone esta fecha, como un llamado a las políticas mundiales para detener la mortalidad y morbilidad materna.

La igualdad entre el hombre y la mujer está reconocida constitucionalmente por 139 de los 192 países miembros de las Naciones Unidas y aunque los últimos informes de la organización muestran progresos en esferas como la matriculación escolar y la participación económica, la realidad es que ante los ojos de la ley la brecha entre los dos sexos es importante.

Esto se traduce, por ejemplo, en que en Europa son muy difíciles de probar los casos de violación, o en que en el mundo 603 millones de mujeres no tienen protección legal frente a la violencia doméstica y pueden ser asaltadas por sus maridos, sencillamente porque viven en países dónde actos como la violación conyugal, no son considerados un delito.

Por otra parte en América Latina, la mujer tiene altas probabilidades de morir por complicaciones en el embarazo o en el parto, a pesar de que la mayoría de estos últimos se realiza en hospitales; algo que dista mucho de la ya ilusa meta planteada en los Objetivos de Desarrollo del Milenio y contradice las estadísticas que muestran que el número de embarazadas que recibe atención prenatal en el orbe va en aumento.

Asimismo en África, constituyen la mayoría de los adultos seropositivos y un número considerable de ellas se incluyen entre las personas de la tercera edad más pobres en las naciones desarrolladas.

Lo cierto es que la discriminación contra las mujeres tiene una característica distintiva y es que la desigualdad entre los sexos goza de tal grado de naturalización que se torna invisible y cotidiana. Aunque sin dudas el último siglo ha sido testigo de importantes avances, su exclusión no es para nada un asunto superado.


Reclaman igualdad en los contextos donde se les niega, derechos que le son arrebatados y reconocimiento dónde son invisibles. Cada día, tienen justificar el lugar que ocupan y pelear por conseguirlo y defenderlo. Es una carrera que parece no acabar nunca y que exige dobles esfuerzos porque la señal de salida no sonó para ellas.

Las mujeres han demostrado una extraordinaria capacidad para superar las dificultades y tomar la posición que le corresponde, sin embargo la satisfacción nunca será completa si tienen que luchar por algo que les pertenece por derecho propio.

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