Las Tunas

Los frutales fructifican

Las Tunas.- Los elevados precios que aún mantienen las frutas en los mercados de la provincia de Las Tunas, junto a dificultades en su acopio y distribución, tal vez hagan que los habitantes de la comarca apenas se den cuenta de cómo ha venido incrementándose la oferta de ese tipo de alimentos, durante los últimos años, ante sus propios ojos.

Sin embargo, mira usted al mostrador de cualquier punto de venta y descubre toda una gama de variedades, desde piña, guayaba, coco, mamey, plátano, papaya, tamarindo, níspero, guanábana y melón, hasta mango, cuya cosecha acaba de empezar, por cierto con el negativo augurio de que los resultados estarán por debajo de lo previsto, a causa de adversas condiciones climáticas.

Si se analizan las estadísticas, se comprobará que desde el año 2009 la producción de frutas en los ocho municipios tuneros ha crecido ininterrumpidamente, y ya en 2011 alcanzó las 13 mil toneladas.
La Delegación Provincial del Ministerio de la Agricultura informó en esta ciudad, capital de la provincia de igual nombre, 690 kilómetros al este de La Habana, que en el primer cuatrimestre del presente año se cosecharon 348 mil toneladas de esa clase de productos, lo cual equivale a casi el 250 por ciento de cumplimiento del plan, y cuadruplica ampliamente lo obtenido en similar etapa anterior.

Esas cifras representan muy poco en relación con la demanda, sin embargo indican que en Las Tunas la recuperación de los frutales, tras el paso de los devastadores huracanes de 2008 (Ike y Paloma) es un hecho incontestable.

Pero más allá de las estadísticas y de lo que usted puede apreciar por sí mismo en los mercados, hay una realidad mucho más estimulante.

Quien recorra hoy los campos tuneros, no importa cuál sea el municipio, comprobará que la estrategia implementada en Cuba para el rescate de los frutales tropicales ya cuaja en guayabas, mameyes, mangos, aguacates y otras especies, que tradicionalmente parían al cabo de una o dos décadas, y ahora se cosechan antes de los cinco años de haber sido sembrados.

Esto ha sido posible mediante la introducción de modernas tecnologías de cultivo intensivo y nuevas variedades, la creación de viveros tecnificados, el incipiente montaje de sistemas de riego, el manejo fitosanitario integrado y otras medidas para el control de las plagas, además de la capacitación de los fruticultores.

Aunque dicha estrategia apenas comienza a materializarse y todavía existen numerosas deficiencias, no hay dudas de que el proyecto avanza a medida que los agricultores se convencen por sí mismos de sus enormes ventajas.

Los objetivos primordiales del Programa para el desarrollo de los frutales son satisfacer la demanda de la industria nacional y garantizar a cada ciudadano, a partir del año 2015, el consumo de no menos de 115 gramos de frutas diariamente, como ha recomendado el Fondo de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO).

De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS), la carencia de frutas y hortalizas en la alimentación humana ocupa el sexto lugar entre los 20 factores de riesgo por los cuales mueren las personas.

Y es que el consumo sistemático de esta clase de alimentos le reporta al organismo múltiples beneficios, incluida la protección frente a diversos tipos de cáncer.

Así lo han demostrado numerosos experimentos de alto nivel científico, realizados en distintas partes del mundo durante los últimos tiempos.

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