Las Tunas, Cuba. Lunes 24 de Julio de 2017
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Leandro Civil, destacado atleta y entrenador

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Lenado Civil (izquierda) junto al bicampeón olímpico Alberto Juantorena.juan_emilio_batista2Juan E. Batista Cruz
jbatista@enet.cu


No podemos decir que la provincia de Las Tunas ha sido pródiga en buenos exponentes del Deporte Rey, pero varios atletas de ese territorio lograron resultados importantes, primero en las pistas y los campos, y después de su retiro se convirtieron en magníficos entrenadores, que llevaron a sus pupilos a conquistar éxitos al más alto nivel universal.

Uno de estos tuneros que formaron parte de la selección nacional de atletismo, es Leandro Civil Jarvis, oriundo del municipio de Puerto Padre, quien llegó a coronarse en los 800 metros planos en los Juegos Centroamericanos y del Caribe de Santo Domingo, República Dominicana-1974, con récord de 1:48,43 minutos.

Civil nació el 31 de marzo de 1948, en la lamada Villa Azul, de Puerto Padre y como casi todos los niños cubanos comenzó su práctica deportiva por el béisbol y más tarde decide pasar al baloncesto, sin obtener resultados loables. En 1969 entra definitivamente a las pistas y participa en algunas competencias colegiales en La Habana, donde estaba becado por su sobresaliente labor de monitor de Educación Física.

El primer gran resultado del joven atleta tunero fue su inclusión en la preselección nacional en las pruebas de medio fondo, gracias a la medalla de plata conquistada en los 800 metros planos en el Memorial Brunet, celebrado en Cienfuegos en el propio año 1969, actuación que lo confirmó como un talento en pleno desarrollo que comenzó a ser objeto de seguimiento por los principales entrenadores de la especialidad en el país.

En los inicios de la década del 70 del pasado  siglo, el joven corredor de medio fondo sufre una tendinitis que lo mantuvo alejado de las pistas, luego de ser operado en el hospital ortopédico Fran País, intervención presentada posteriormente en un Simposio Internacional de Medicina Deportiva, efectuado en México en 1975. La recuperación fue tal que se mantuvo como el mejor hombre de Cuba, hasta que después de los Panamericanos de la capital azteca, ese lugar pasó a manos de quien fuera un corredor excepcional, Alberto Juantorena, doble campeón olímpico (400 y 800 metros planos) en Montreal-1976.

Durante 13 años este excelente mediofondista se mantuvo en el equipo nacional en los 400, 800 y mil 500 metros planos y también de integrante del relevo largo de 4 X 400 en todos los grandes eventos, incluidos los Juegos Olímpicos de Montreal y Moscú, gracias a su gran disciplina y entrega en los entrenamientos, lo que le permitió un rendimiento estable con las mejores marcas en la Región y respetables en el continente y el mundo.

Durante toda su exitosa carrera deportiva, el también Licenciado en Cultura Física registro marcas de consideración, pero las mejores fueron, 47,8 segundos en 400 metros planos, 1:45,88 minutos en mil 500 y 3:08,9 en el relevo de 4 X 400, todas en competencias celebradas desde 1971 hasta 1978, cuando estaba en plena forma.

En su participación en diferentes eventos internacionales lo más relevante fueron sus dos medallas de oro, cuatro de plata y una de bronce, además de los sextos escalones en los 800 metros planos y el relevo de 4 X 400 en  los Juegos Panamericanos de Cali, Colombia-1971 y San Juan, Puerto Rico-1979.

Tras su retiro del deporte activo en 1982, Leandro Civil se convirtió en un excelente entrenador, primero con atletas de la categoría juvenil y después en las filas de la preselección de mayores, en cuya actividad logró formar discípulos capaces de resultados sobresalientes en las pistas de Cuba y del mundo.

En esta vital labor su principal logro fue preparar a la extraordinaria corredora Ana Fidelia Quirot, antes y después de que esa admirable mujer sufriera un accidente que provocó graves quemaduras en un alto porcentaje de su cuerpo, al extremo de que se pensó en la imposibilidad de volver a las pistas. Gracias a la excelencia de la medicina Cubana, La Tormenta del Caribe regresó y volvió a brillar en las grandes competiciones.

La empatía entre atleta y entrenador, sus excelentes relaciones, hicieron posible que Ana Fidelia Quirot surgiera, como Ave Fénix, para asombrar al mundo a partir de su increíble medalla de plata en los Juegos Centroamericanos y del Caribe de Puerto Rico, en 1993, cuando convaleciente aún, sin poder siquiera oscilar sus brazos, solo cedió ante la estelar surinamesa Leticia Driesde en la final de los 800 metros planos.

Considerado hoy, justamente, una Gloria del deporte cubano, el puertopadrense Leandro Civil Jardy se mantiene trabajando de entrenador y está ligado a las actividades de la Comisión de Atención a Atletas, con la misma entrega y dedicación que lo llevó hasta la cima como corredor de excelencia y calificado técnico, algo que enorgullece a sus coterráneos, especialmente a los tuneros, que lo quieren y respetan.

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