“Esto no es pichadera ni tiraera”

Martes, 24 abril 2012, 12:15 | Haga un comentario

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 Yulién Oviedo.carlos_tamayo_rodriguezCarlos Tamayo Rodríguez*
uneactun@uneac.co.cu

                                        I

Quienes participan en el debate sobre el reguetón, que tiene lugar en medios masivos de nuestra provincia, coinciden en que no solo este subgénero musical muestra la banalidad y la vulgaridad o chabacanería, por tanto, no se está haciendo justicia poética al centrar las críticas en él. Coincido plenamente con ese acierto, y para ser consecuente con quienes han señalado hacia la timba y el rap, para ser consecuente al respecto, voy a mostrarles dos ejemplos, y luego otros de la “masacre musical”, asunto fundamental que me ocupa, y no la timba cubana ni la cultura Hip Hop norteamericana; a cuyos cultores norteños y cubanos les manifiesto mi respeto. De más está aclarar que si combato, es contra las letras denigrantes, las del considerado mal reguetón.

Es innegable que en la timba abundan ejemplos de mal gusto, guapería y doble sentido obsceno. Lean, porque de seguro lo han escuchado, a David Calzado y su Charanga Habanera, en un tema que en la computadora de donde lo transcribí se identifica así: Dime si te vienes: […] Y que tu amiguita me vio / eso es un cuento, / si yo cuando termino me voy / pa no meterme adentro. […] Ay, mamita, dime cuando tú vienes / dime si te vienes conmigo / o si no con quién tú te vienes.

Osmani García, en el Chupi chupi, escribió: Ay, tú te viene, tú te vay. Es evidente que en ambos textos la norma vulgar impera sobre la culta: ahí no tiene contexto la palabra orgasmo, ni soñarlo.

Ahora les mostraré fragmentos del rap La clase, impartida por los maestros Yulién Oviedo y El Ruso de Orishas: Ja, ja, es un asesinato, esto es un abuso brother, ja, ja. Otra vez. Esto se hizo a machetazo limpio, dilo, tirao pa lante con los deo. […] Esto no es pichadera ni tiraera, esto es con cualquiera. […] Cada vez que voy a Europa la pongo, / todos ustedes lo que son unos mongo. / No se piensen na porque están en el fondo, / no se tiren papi porque esto está hondo. […] No me interesa si tú estás molesto, / dudo que tengas c–o pa aguantar to esto. […] Tú sabes como yo me pongo ca–ón. / Goloso, son ustedes unos envidioso, / están sufriendo con lo que yo gozo, / si están en el fondo del pozo / se te caen los trozo. […] Traigo cintillo, / pintura pa tu rodillo, / me serviste picadillo, / te picó tu fondillo […] Quienes se fijaron en las terminaciones de las palabras notaron que se ignora el concepto de conjuntos semejantes en la semántica, y todo lo atesorado por la preceptiva literaria; se trata de rapear bien o no rapear, en este caso es una rimadera sin coherencia textual: cintillo con fondillo y cualquier otra palabra terminada en illo.

                                                       II

Algunos cultores del rap (estilo musical de la cultura Hip Hop, además integrada de beakdance music, DJ –disk jockey— y graffiti) se quejan de padecer rechazo, de que son incomprendidos, a la vez que defienden su manera de improvisar, y es obvio; su código gestual, traspolado del de los autóctonos norteamericanos, la enumeración caótica, siempre en rima consonante, y el registro lingüístico nutrido con términos de la jerga marginal, propio de su contexto sociocultural foráneo, constituyó a su llegada una entropía para muchos, frente a la forma de repentizar en la tradición cultural cubana, en octosílabos con variedad y riqueza de rimas, ya sea en décima (“la estrofa del pueblo cubano”, según la definió José Fornaris), cuarteta o redondilla. De manera que es improcedente analizar la textualidad del rap citado, y la de otros, por su propia naturaleza genológica, como si fuera poesía culterana.

No se trata siquiera de una expresión poético-musical-danzaria de nuestra marginalidad periférica (no empleo el término con intención peyorativa, pues también se hallan conductas marginales en barrios residenciales y universidades), sino de la de otro país, plantada aquí por obra y gracia de la globalización y el colonialismo cultural que no cesan. “Esto es yuma y obtiene grandes premios discográficos”. (Inicialmente yuma se refería a lo proveniente de Norteamérica, luego a todo lo extranjero, como garantía de calidad). O: “Me gusta más el rap urbano que la improvisación del punto guajiro.” Luego ocurre el proceso de cubanización.

Póngase atención a que la identidad es cambiante. La música es un lenguaje planetario al servicio de la comunicación de los pueblos, cada uno debe expresarse con el suyo propio, salvaguardar su identidad nacional, aportarle a la diversidad de las regiones, y, como bien creado por y para la humanidad, dentro de las libertades está la de compartir aquellas músicas que dignifican la espiritualidad y la inteligencia, motivan el placer estético y hacen más culto al ser humano.

Carlos Marx conceptualizó a la cultura como la fiesta que el Hombre se da a sí mismo. Pienso en los orígenes del llamado “complejo de la rumba”, hoy Patrimonio Cultural de la Nación, y experimento alegría. Es un reconocimiento a aquellos que trajeron encadenados desde África, quienes aportaron los sustratos culturales en los barracones, solares, cuarterías, y a nosotros, los afrodescendientes. Rumba, guaguancó, yambú, columbia, reginas… evolucionados, actualizados, defendidos como tesoro artístico de un pueblo creador, sin necesidad de mimesis, ni de entregar tantos espacios de su música, refente mundial, a cuanta venga de hegemonía o ancilaridad alguna. Sin chovinismo, sino con la responsabilidad de salvar la cultura cubana como ápice de soberanía.

El tiempo –también lo dijo Carlos Marx– es una categoría irreversible. Las horas en las cuales no se trasmitió lo mejor de nuestra música, esas, no volverán. Reitero al gran poeta Eliseo Diego, quien nos legó “el tiempo, todo el tiempo”. Llegará el día de justicia buena para el danzón, nuestro baile nacional, y también será declarado Patrimonio Cultural de la Nación. Y el de las verdaderas “discotecas populares” en la radio y las parrillas de televisión. Y el de poder comprar discos de excelencia, a precios asequibles a todos, para escucharlos en los hogares; la gran música cubana, de ayer y de hoy, sonará en los ómnibus que recorren la Isla con turistas extranjeros y nacionales mientras les ofrecen músicas y videos enlatados, de otras latitudes y culturas.

Todos tenemos el deber martiano de abonar las raíces que sostienen los troncos de las palmas y las ceibas, y de injertar en las ramas fraternales y solidarias, por nuestra vocación universal, la gran cultura de la humanidad. Pero ahora Cuba tiene que rencontrarse con ella misma, ponerse un caracol al oído y escuchar los cantos y los sones de las lomas orientales, monte adentro, la Cuenca del Cauto; de los septetos habaneros, el sucu sucu y las tumbitas en Isla de Pinos; ritmos, melodías del occidente; tonadas del centro insular y el archipiélago todo. Y continuar creando lo nuevo cubano.

Vamos a unirnos contra la banalidad y la chabacanería que se arrogan tanto tiempo y espacio. Para que no demore el día cuando se oigan con naturalidad cotidiana los ritmos y las melodías autóctonos, fusionados hace siglos en el crisol negro, blanco, amarillo… del mestizaje. Sonarán los géneros de la cubanía y la cubanidad, preteridos por nosotros mismos. Ese día se anuncia como un trino.

                                                       III

Mientras tanto, en contra de mi voluntad, castigaré al mayoritario segmento poblacional que gusta de la música como una de las bellas artes, y prefiere escuchar canciones cuyas letras no sean insultantes, como estas en ritmo de…

Otro reguetón, El descarao, de El Chacal y Yakarta: Traficando música a niveles internacionales en la asociación Los Animales. Dime si tú quieres esto, yo te lo doy, / dime si tú quieres esto, tú sabes. El experimento ca–ón. / Ao, yo soy un descarao / pero cuando estoy contigo mami / yo no miro pa ningún lao. […] Tú sabes que yo soy pesao. […] Si tú quieres que te parta dímelo / si tú quieres que te coma dímelo a mí. / Hello. I love you tu pipi mami. […] Recuerda que las opiniones son como las nalga, cada cual tiene la suya. Aleluya. Esto es un palo, palo, palo, palo, pa la boca tuya, ca–ón.

En varias canciones y video clips de reguetoneros, la mujer es un sex simbol, así es exhibida y maltratada: Ellas son locas, La corrupción, Sabrosura

La zaga sexual del reguetón incita constantemente en el archipiélago cubano; islas sin agua no pueden existir. En la playa harán el experimento Jerry Ft., William Sánchez y El Niño Hernández, al sumergir Un palito en el agua: […] Vamo a echar un palito en el agua mami, pero mira mala hoja, después de la disco el coco pide arena, bajo la luna llena, y un par de loca. Tú y yo solito en la playa con la cara rota. / Vamo a echar un palito en el agua pa ver si flota. (Se repite muchas veces). Si tú eres loca y yo soy loco, si yo soy loco y tú eres loca, vamo a echar un palito en el agua pa ver si flota. […] Vamo a echar un palito de nuevo. […] Pásame la rubia Niño y coge la otra. / Vamo a ver si flota, vamo a ver si flota / yo soy el loco de todas las locas. […] Y hagamos el amor sin ropa. […] Ven, mami, si este es el encuentro de los que te asesinan.

Igual experiencia se realiza en el medio acuoso cuando Osmani García y otros manotean y cantan Se me va la musa: Se me va la musa cuando se te cae la trusa, / tú no usas condón. ¡Usa! / El: Vamo pa la playa, mami. Ella: Vamo pa la playa, papi. / Quítate el pitusa. / Y me lo quito. / Quítate la blusa, mami. / Y me la quito. / Suéltate el pelo. / Ya está suelto. / Métete en el agua. / ¿En el agua, pa qué? Las dos voces al mismo tiempo: El: Tra, tra, tra… Ella: Ay, ay, ay… […] Oye, fosforera, deja la calentadera. Tú no usas condón. ¡Usa! / El: ¿Cómo hacemos el amor, con condón o a capella? Ella: A capella.

Además de loca, mala hoja, malcria‘, enfermísima… el motivo de inspiración femenino también puede ser fosforera.

Asesinos confesos de sus propias letras, las graban y las circulan underground, de manera que cuando las cantan en público ya son conocidas por sus numerosos fans, quienes contribuyen a que centros recreativos cumplan la recaudación millonaria que les ha sido asignada, sin tener en cuenta el costo sociocultural que se está hipotecando.

Los siquiatras no alcanzarán si el número de fanáticos al mal reguetón continúa creciendo, a juzgar por el siguiente delirio. Los integrantes de La Onda Récord tienen en su repertorio un desafuero proclamado con desesperación: Tú me estás confundiendo con otro. / Nena, no soy el de la foto, / no tengo ni carro ni moto / lo que tengo es papeles de loco, loco, loco sexual. / Y ando buscando una loca, loca, loca sexual. […] Tú te equivocaste y me marcaste / y ya quiero matarte pero en la cama, / me gustó tu show, me encantó tu drama / no tengo gasolina pero tengo fama / de ser un siquiátrico, maniático y esclavo en el amor […] a lo loco y agresivo / ese cuerpo lo derribo, este es el mundo en que yo vivo […] y nos convertimos en adicto sexual […]

Medicamentos. Sí. Habrá que tomarlos en grandes cantidades, si nadie es capaz de contener la pandemia de chusmería. Prueba al canto, esta pieza de El Chacal y Yakarta titulada Eso que tú tienes: Eso que tú tienes / no se quita con dipirona / la pastilla que te gusta / es la métetelaenterona. […] Tienes la cara partiísima, / pero por suerte está riquísima / cuando te metas la mismísima / tú vas a convertirte en mi enfermísima.

A esconderse, que ahí viene la basura.

Nota

Tomé el título del rap La clase, intérpretes Yulién Oviedo y El Ruso de Orishas. Las faltas de concordancia, y otras que padecen letras citadas en este trabajo, no son errores de transcripción, se hallan en la realización fonética de sus intérpretes.

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