Historia

María Cabrales Isaac, flor de la manigua redentora

María Magdalena Cabrales Isaacmaura_pena_machadoMaura Peña Machado
taura@rvictoria.icrt.cu

En nuestros días el papel de la mujer es de primera fila, codo a codo con el hombre en todas las actividades sociales y personales, pero es importante recordar aquellas flores, que un día ya lejano dejaron de adornar el hogar para tomar parte en la Guerra de Independencia y compartir no sólo los sufrimientos de la vida en la manigua, sino que sirvieron de enfermeras, enlaces, mensajeras y combatientes. Ejemplos a destacar son Mariana Grajales Cuello, madre de los Maceos, Bernarda Toro Pelegrín, Manana, la fiel esposa de Máximo Gómez y Ana Betancourt, entre otras.

De igual forma actuó María Magdalena Cabrales Isaac, quien nació el 20 de marzo de 1842, hace 170 años, en la Finca San Agustín, en San Luis, Santiago de Cuba. María se casó con su joven y apuesto vecino Antonio Maceo y junto a él sufrió las penalidades de la contienda.

De su participación en la Guerra de los Díez años, se conoce que, como muchas mujeres cubanas de su época, marchó a la manigua , allí prestó sus servicios como enfermera, aprovechando las ricas tradiciones que conocía, por lo que pronto se convirtió en una eficaz “curandera” como le llamaban en el campamento mambí, devenido pequeño hospital de campaña.

María Magdalena padeció todas las penalidades de la contienda bélica sin expresar una sola queja. Compartió con Maceo las tentativas rebeldes, las persecuciones, la guerra, los montes y el destierro. Vivió la gesta heroica de l868, la intentona revolucionaria de la Guerra Chiquita y también la etapa sublime de 1895.

Forjada en el bregar por la manigua y luego en el exilio, María Magdalena no se amilanó ante la noticia de la caída en combate de su esposo, el 7 de diciembre de 1896, por el contrario continuó cumpliendo sus tareas revolucionarias.

Tras el fin de la guerra, regresó a la isla el 13 de mayo de 1899. En tierra cubana se vinculó a tareas patrióticas y humanitarias como la dirección del asilo de huérfanos de la patria.

El 28 de julio de 1905, falleció en la finca San Agustín; posteriormente sus restos fueron trasladados hacia la ciudad héroe donde se le rindieron los honores merecidos. María Magdalena Cabrales Isaac descansa hoy en el cementerio “Santa Ifigenia” de Santiago de Cuba.

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