Lecturas

Nuestra suculenta cubanía

 

cubanosdarletis_leyvaDarletis Leyva González darletislg@rvictoria.icrt.cu

Las Tunas.- El cubano es una mezcla dulce de español, africano, indígena, y hasta de asiáticos tenemos; con las migraciones humanas y las situaciones de la vida a nuestra tierra han llegado también rusos, polacos, italianos, franceses, haitianos… Por eso la composición étnica cubana es tan diversa y rica culturalmente.

De esa mezcla multirracial y cultural sobrevive cada día en las calles el cubano, un individuo que representa un modo de actuar y de pensar sobresaliente y al mismo tiempo sabroso.

El cubano, aún con un nivel profesional elevado, está contagiado por la idiosincrasia típica de este archipiélago; somos dicharacheros, conversadores, bromistas, a veces a extremo, dados a hablar alto, a rumbear, a reírnos, a tomarnos unos traguitos, a ser sensuales, a gesticular cuando hablamos… y muchas otras características que nos hacen atípicos en el mundo y comunes entre nosotros.

Usted siente esa química, que lo envuelve sin darse cuenta, en una cola, caminando por la calle, en el barrio, en una sala de hospital, en una tienda, en el trabajo y en cada rincón donde se respira en esta tierra.

Aunque tengamos la mochila siempre cargada de problemas, aprietos económicos, escasez, no vacilamos en compartir los “rollos” de los demás, pues el cubano es muy apegado a la solidaridad, al humanismo, y a muchísimos valores que nos convierten en un pueblo verdaderamente especial.

Por ser especiales hemos resistido dificultades, equivocaciones, tristezas, carencias que nos absorben, insatisfacciones, añoranzas…, pero con la dignidad en alto y la altivez en el cielo. Enhorabuena entonces la sabia picardía de nuestra manera de ser y nuestra mejor medicina para el estrés.

Somos una cepa dura y muy peculiar, porque aunque a veces algunos se sientan al margen del resto, diferentes, en una sociedad cargada de matices, nuestra espiritualidad está bautizada con un licor divino e intangible que se llama cubanía.

Está en cada segundo que se vive en este país, también en los hijos que se han ido lejos, en los que llegarán a nuestro mundo; porque nuestra perseverancia enfrenta los desmayos, nuestro ingenio las limitaciones,  en fin, no dudemos de que esta bendecida forma de ser desafiará el futuro.

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