Reguetón por todas partes: ¿y qué?

Viernes, 16 marzo 2012, 11:00 | Haga un comentario

Share on FacebookTweet about this on TwitterShare on Google+Email this to someonePrint this page

esther_de_la_cruzosmani_reguetonEsther De la Cruz Castillejo
estherc@enet.cu

Las Tunas.- Muchas líneas se han escrito ya en este espacio digital sobre el reguetón y sus aristas; y sí, es verdad, es ritmo llegado de otro sitio, preñado de letras banales y con una recurrente manía de decir lo mismo durante varios minutos, sin pizca de poesía, dejando casi por sentado desde el primer instante que si usted apuesta por seguirlo no va tener necesidad de pensar en nada de lo que escucha y con apenas moverse un poco puede ser el más divertido de una fiesta.


A mí tampoco me gusta el reguetón, pero bueno, en la vida no hay que exagerar y en el caldo que es esta polémica me parece que estamos colgando “al pobrecito” todos los males que aquejan a la música cubana hoy por hoy; y no dramatizo si le digo que me duele sobremanera que ahora el reguetón sea el culpable del poco interés de los más jóvenes por los ritmos nacionales o de la difusión desmedida de letras groseras en los medios oficiales y las instituciones culturales del país.

¿Dónde están los que hacen valer las políticas musicales cubanas? ¿Qué nivel de preparación y formación tienen en su medular rol de decidir y hasta censurar canciones? ¿Es que acaso la vulgaridad en las letras es exclusiva del reguetón? ¿Ya nos olvidamos de aquello de “tú eres una bruja sin sentimientos” y letras por estilo que despertaron igual sarta de criterios en los años 90 del pasado siglo en Cuba?

Hace tiempo que la radio y la televisión dejaron de ser exclusivas en la construcción del gusto de los cubanos y las listas de éxitos del hit parede popular; así que arremeter solo en esa dirección es buscar culpables y esta resulta más hora de soluciones racionales que de valorar puntos de partida que parecen tener tanta implicación artística como sociológica y hasta económica, porque están los que “viven de eso” amén del arte, sus maneras y mensajes sociales.

También en Cuba se hace buen reguetón, ejemplos hay, he visto a abuelitos reír con la picardía de algún tema de Kola Loca y hasta recordar sus mejores años; pero hacer que lo bueno de eso se encauce respetando y conociendo a Ñico Saquito, Emiliano Salvador, Benny Moré o la gran Omara Portuondo depende, sin embargo, de formación y apertura, no de un cierre radical que, me parece, siempre alienta en favor de lo prohibido.

¿Sabe usted qué escuchan los pequeños de la casa en la escuela o en el parque con sus amigos? ¿Conoce la canción que le acompaña en el celular o tras una sesión de estudio? ¿Le propone un tema distinto para oír juntos y, de paso, se ilustra del por qué le gusta tanto el reguetón de moda? ¿Le enseña a bailar casino en la cocina después de fregar?

Yo creo que en Cuba no hace daño el reguetón y sí, por mucho, la desmemoria, la vulgaridad, la mediocridad cultural y la banalidad a ultranza; temas que no son exclusivos del reguetón y se enseñorean en algunos sectores de la sociedad cubana actual porque se importan de todas partes como una plaga fastidiosa a la que es hasta ridículo encerrar en los arrojos de un “perreo”.

Share on FacebookTweet about this on TwitterShare on Google+Email this to someonePrint this page

Acerca de Redacción Tiempo21

Encargada de realizar todo el trabajo del Grupo Internet y Tiempo21. Integrada por un Editor-jefe, dos editoras, un fotorreportero y camarógrafo, un director de fotografía y camarógrafo y un desarrollador Web. Es un equipo multidisciplinario y multioficio, que desarrolla las principales labores del Periodismo Hipermedia. Además de tiempo21, tiene un canal de Video-TV, y otros espacios. @tiempo21cuba
Opinión. Guarda el enlace permanente.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *


− uno = 8