Las Tunas, Cuba. Lunes 20 de Noviembre de 2017
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13 de marzo en la memoria: Dos hechos aislados: una coincidencia

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José Antonio Echeverría.joel_lachaJoel Lachataignerais Popa
jlpopa@enet.cu
joecklouis@gmail.com

Fue una tarde diferente. Ordenaron la salida de la escuela poco después de las 4 de la tarde cuando acabábamos de tomar el receso de las 3 y 30.

Minutos antes, durante los juegos de corre – corre por el patio grande de arena, al fondo del mismo, vimos una gran humareda levantarse con fluidez y venir desde allí hacia nosotros a varios estudiantes de la Escuela Primaria Superior, como se llamaba entonces la Escuela Secundaria Básica de hoy.

Ellos compartían con nosotros la edificación. Aquellos nos mandaron a todos a entrar en las aulas y los maestros también, mientras el fuego ardía y algunas personas trataban de extinguirlo. Pronto se apagó todo, pero los expedientes escolares y materiales de diversos tipos se redujeron a cenizas, según supe mucho tiempo después.

Entonces ocurrió algo que no olvidaré jamás porque me encontraba en el pasillo, esperando a que mi padre con mis otros hermanos, me recogiera frente al aula donde él daba sus clases de cuarto grado: Desde allí mismo pude ver cómo del fondo de la instalación venía un policía con un muchacho tomado del brazo izquierdo, lo traía a bastonazos. Lo identifiqué rápido. Enriquito era muy conocido, y estaba en la “Superior”.

Él se resistía hasta que el policía asestó un golpe rudo en la frente y de allí salió un chorro de sangre. Enrique bajó la cabeza, se tambaleaba hacia adelante, atrás, a los lados y el policía casi no lo podía sostener. Apareció otro gendarme y se lo arrebató. Pronto junto a mí había otros compañeritos de aula. El nuevo policía separó al agresor y le hizo una seña en dirección al fondo de la escuela. Tomó el pañuelo suyo y se lo puso en la frente donde estaba la herida. Le hizo levantar la cabeza y se escuchaba que le decía, poco más o menos: “… no bajes la cabeza, camina, camina rápido vamos a llevarte a la Casa de Socorros, este bruto no sabe lo que te hizo…

Ni este ni el otro se interesaron en mas nada. Todo fue muy rápido. La Directora de la escuela nos llevaba colocándonos las manos en las espaldas para que entráramos en la primera aula que estaba cerca. Allí mi papá me recogió.

Salimos tomados de las manos de mi papá los cuatro hermanos. Las dos hembras de un lado del otro mi hermano y yo. La calle estaba en un silencio profundo. Apenas circulaban los vehículos. No había – como se dice – ni un alma en todo aquello: ni policías, ni soldados. Era raro, porque mi escuela siempre estaba rodeada de policías.

En la casa, como de costumbre escuchaban el noticiero de CMQ de las seis de la tarde. Recuerdo que mis padres comentaron con los vecinos que hubo un ataque en La Habana y había muchos muertos. También oí decir que los policías y los guardias estaban acuartelados. Por eso no casi nadie estaba en la calle.

El resto del tiempo siguió en silencio. Pasamos varios días sin ir a la escuela. Al regreso, estaban más policías recorriendo las aceras de frente a mi escuela.

Volvimos a las andadas. Cada noche se escuchaban largos tiroteos, y los carros de la policía.

Una tarde de aquellas, a la salida, 5 y 30 de la tarde, cuando regresábamos con mi papá, frente a la escuela pasaba un camión que se vio obligado a detenerse por el enorme grupo de alumnos que colmaba la calle.

Sobre la cama del camión iban varios soldados del ejército de Batista, aquellos a quienes el pueblo calificó como ‘casquitos, porque llevaban cascos de acero sobre sus cabezas’. A sus pies pudimos ver los cuerpos sin vida de varias personas…

Después de enero, en 1959, me encontré varias veces en la calle con Enriquito vestido de verde olivo con grados en sus hombros. En su frente había una marca en forma de L: era la cicatriz de aquella vez.

También supe que ese día se había asaltado el Palacio Presidencial y había muerto José Antonio Echeverría y Bianchi.

Dos hechos aislados en una misma fecha, dentro de un mismo propósito, con una coincidencia: En la Escuela Primaria “Rafael María de Mendive”, de Bayamo, casi matan a Enriquito, mientras en La Habana, caía abatido, José Antonio Echeverría.

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Sobre Redacción Tiempo21

Encargada de realizar todo el trabajo del Grupo Internet y Tiempo21. Integrada por un Editor-jefe, dos editoras, un fotorreportero y camarógrafo, un director de fotografía y camarógrafo y un desarrollador Web. Es un equipo multidisciplinario y multioficio, que desarrolla las principales labores del Periodismo Hipermedia. Además de tiempo21, tiene un canal de Video-TV, y otros espacios. @tiempo21cuba

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