Historia

Una instructora eternamente joven

Olga Alonso.Elena Diego Parra.Elena Diego Parra
elena@rvictoria.icrt.cu

“Sólo tenemos derecho a morir cuando entreguemos a nuestros hijos el boceto del comunismo.”Olga Alonso González

Como diría su madre, Olga Alonso no era una muchacha cualquiera. Era pícara, imaginativa, alegre y, a la vez, con un carácter asombrosamente sensato para su edad. Tenía una gran sensibilidad y rebosaba ganas de vivir.

Cuando en 1960 el Comandante en Jefe Fidel Castro hizo un llamado para que los jóvenes llevaran el arte a las granjas de todo el país, ella no lo pensó dos veces; y a pesar de la nostalgia de esa madre y amiga, partió a probar su fuerza y su carácter. Fue en busca del mayor aprendizaje de su vida.

Y así vagó por los campos cubanos, entre el sabor de la caña y el olor del café, hasta el nefasto día en que su vida se vio interrumpida.

Mucho tenemos que aprender los jóvenes de estos tiempos de esa muchacha que no conocía fronteras. Lo creado por ella, ya forma parte del patrimonio intangible pero vivo, que contribuye al fortalecimiento de nuestra identidad.

Su fuerza juvenil, es hoy un baluarte en la formación de valores y del gusto estético de nuestro pueblo y la pasión que desbordaba a la hora de trasmitir el amor por el arte, es, sin dudas, su mejor legado.

Su obra trasciende las barreras del espacio y el tiempo y se multiplica a través de miles de jóvenes, que tienen por delante, el reto de nuevas aspiraciones artísticas y culturales, al servicio de la sociedad que construimos.

Jóvenes que desde talleres, comunidades y escuelas, siguen aportando, con su talento, a la obra de todos. Jóvenes que siguen sus huellas y que no dejarán sin voz las letras de aquella muchacha, que luchó con fe en la victoria, y que impulsó el arte, luego del triunfo de la justicia. Porque como diría Olga: los jóvenes somos historia.

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