Las Tunas, Cuba. Domingo 19 de Noviembre de 2017
Home > Cultura > Carlos Tamayo: en defensa de la cubanía

Carlos Tamayo: en defensa de la cubanía

Share on FacebookTweet about this on TwitterShare on Google+Email this to someonePrint this page

Carlos Tamayo Rodríguez.Sheyla Arteaga Rodríguez
sheyla.arteaga@reduc.edu.cu
Zoila Pérez Navarro
zoila.perez@reduc.edu.cu
(Estudiantes de Periodismo)

Las Tunas.- Tiempo21 ha sido testigo y soporte de un profundo debate acerca de la difusión de la música cubana y el espacio dedicado a géneros como el reggaetón, para muchos “lo peor que ha pasado en la música de este país”.


Así lo define Carlos Tamayo, protagonista de esta “cruzada contra lo vulgar”, quien es actualmente el presidente de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC) en la oriental provincia de Las Tunas.

“La música es una de mis pasiones, sobre todo la cubana. De ahí mi preocupación acerca del proceso de deterioro de nuestra canción popular y el tema de las letras.”

El también escritor se ha valido de su talento en las letras para defender sus criterios acerca del fenómeno. Otra vez sobre la muerte del danzón, publicado en una de las revistas de la UNEAC, así como Esto es una masacre musical y Casi gastamo una caja de condone, que encontraron su espacio en nuestro medio digital, se refieren a ese problema tan preocupante en la sociedad actual.

Su mayor preocupación está relacionada al hip-hop, el rap y el reggaetón, géneros extranjeros que “se están cubanizando” pero no nacieron aquí y lejos de enriquecer la cultura de la Isla la ponen en detrimento. “La célula rítmica cubana es muy fuerte, y en la música fusión, al ligar dos ritmos tiene lugar un producto musical nuevo en el que, cuando se hace bien, puede reconocerse lo cubano.”

En los lugares diseñados para la recreación y en los medios de comunicación, hay momentos para la transmisión musical de géneros cubanos, no siempre utilizados provechosamente. “Se dice que se pone música cubana porque los artistas lo son, pero el cha cha chá, el mambo y el danzón no suenan ya en esos espacios.”


El intelectual también señala el horario destinado muchas veces a lo verdaderamente autóctono, casi siempre a altas horas de la noche y la madrugada. Más allá de los gustos musicales, Tamayo anima a que los directores de programas defiendan lo bueno, lo que tiene calidad, y esto va más allá de las preferencias personales.

“En contra del reggaetón y sus aliados sus detractores siempre señalan letras vacías, carentes de lirismo, expresivas de la vulgaridad e incluso ofensivas; un ritmo repetitivo, sin complicaciones para quienes lo bailan , a veces mostrando obscenidad en los movimientos y una rima sin códigos, que se vale de artificios muy mal trabajados. Para el reggaetón no hay que ser un gran cantante”, también afirma este investigador.

Sin embargo, no deja de ser defendido por algunos. “Hay quienes defienden el hecho de decir palabras groseras, pero más allá de lo que suceda en el cine y la literatura hay que pensar en que la música es una de las bellas artes, y estamos luchando por aumentar cada vez más nuestro nivel cultural.”

“Esas palabras groseras nunca antes habían sido grabadas aquí. El propio artista no se lo permitía, su ética no lo dejaba equivocarse así. Todos tenemos que unir nuestros criterios, estudiar los textos para que más personas se sumen a esta cruzada y poner fin a la vulgaridad, que no abastece para nada la riqueza de nuestra cultura.”

“También los receptores merecen acusaciones cuando se habla de este controversial tema. Si las palabras del cantante ofenden al público, maltratan la figura femenina y animan a actos violentos lo más lógico es entonces rechazar el mensaje. Algunos se explayan, lo disfrutan sin ver como un insulto lo que se dice”.

“Esta desvalorización de lo más raigal de la cultura no es casual, tiene un basamento legal en la Ley Torricelli, que se propone lograr la transculturación paulatina de nuestro pueblo. No me opongo a la verdadera cultura norteamericana, pero estamos reproduciendo su marginalidad. Nosotros tenemos nuestros solares y cuarterías, de ahí surgieron también los géneros como la rumba, el guaguancó y la columbia”.

Para nuestro entrevistado una fórmula válida de percibir ese “mundo sexual más que sensual”, esa mala representación del cuerpo femenino y masculino, es observar los videosclip sin escucharlos. “Así es más notable la intención de los cantantes de vendernos un producto superficial, solo basado en el disfrute de placeres carnales y el dinero.”

Para analizar el preocupante tópico, Carlos Tamayo realizará en pocos días un encuentro con directivos y especialistas de la cultura en la provincia. “Quiero también que se entienda que lo pegajoso del ritmo está lejos de lo que dice e incluso de la misma melodía, es más bien una artimaña del autor, que nos hace oírlo varias veces para entenderlo.”

En busca de un espectador crítico, de un consumidor exigente, muchos intelectuales cubanos han tomado partido en contra de estas costumbres, dañinas en gran medida para la sociedad cubana. Lo más importante es conservar a flote la identidad nacional, sin permitir que este flagelo acabe por convertir el doble sentido tan utilizado en la historia de la música cubana en una retahíla de obscenidades, destruyendo la riqueza de lo más raigal de nuestras tradiciones.


Lea más:

“Casi gastamo una caja de condone”

“Esto es una masacre musical”1

A propósito de la canción en el mundo contemporáneo del sur

¿Serán “Ellas” las locas?

El reggaetón o aquí se hace mucho con poco

Una “masacre musical” que debe evitarse

Share on FacebookTweet about this on TwitterShare on Google+Email this to someonePrint this page

Sobre Redacción Tiempo21

Encargada de realizar todo el trabajo del Grupo Internet y Tiempo21. Integrada por un Editor-jefe, dos editoras, un fotorreportero y camarógrafo, un director de fotografía y camarógrafo y un desarrollador Web. Es un equipo multidisciplinario y multioficio, que desarrolla las principales labores del Periodismo Hipermedia. Además de tiempo21, tiene un canal de Video-TV, y otros espacios. @tiempo21cuba

Comentar

Su dirección de correo electrónico no será publicada.Los campos necesarios están marcados *

*


× seis = 36