Las Tunas, Cuba. Lunes 20 de Noviembre de 2017
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Peloteros y aficionados de pura cepa

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Peloteros y aficionados de pura cepa.Darletis Leyva.Darletis Leyva González
darletislg@rvictoria.icrt.cu

Las Tunas.- Lo de beisbolero al cubano le corre por sus venas, y es que en esta tierra, aunque no todos dominan las reglas de un juego, si saben de ese sabor picante que cubre los labios cuando el triunfo del equipo preferido está cercano.

La conga en las gradas, el sonido típico de las bombas para echar aire, las ovaciones de alegría y también de protesta, los aplausos, los vendedores de diversos comestibles de un lado para el otro y toda una feliz algarabía caracterizan a un juego de pelota en Cuba.

En esta tierra, en época de Serie Nacional de Béisbol, es raro no encontrar el tema en la parada, la bodega, el trabajo o en la esquina…; está en todos lados, porque aún sin la generalidad ser fanáticos, sí existe una tradición que nos abraza y hace partícipes tan solo captando nuestra atención.

¿Cómo logra el cubano, entre tantos trajines y estrecheces, ir a un juego de pelota? Pues se las ingenia para regalarse un palco en su estadio o simplemente participa mediante las narraciones beisboleras de la Radio Cubana.

Lo difícil es que al terminar el día, si hubo juego, usted no sepa quien ganó, las actuaciones más relevantes o aquellas que provocaron grandes polémicas, porque en este país la pelota es un plato fuerte. Quizás por esa especial química que se respira en el archipiélago se dice que Cuba es la segunda Patria del béisbol.

La herencia la recibimos allá en 1865 cuando un grupo de jóvenes norteamericanos nos enseñó el arte de jugar pelota. Ya en aquella época se comenzó a practicar tanto en Matanzas como en el Vedado habanero. La historia cita en sus páginas que la pasión fue arrolladora desde los primeros instantes.

Sin embargo, oficialmente el nacimiento del béisbol en Cuba se apunta al 27 de diciembre de 1874, fecha histórica donde se enfrentaron los equipos de Habana y Matanzas en el legendario estadio del Palmar de Junco, porque fue el primer juego oficial divulgado.

El escenario deportivo beisbolero fue reconocido como el primero de su clase aquí y donde se escribieron páginas de gloria en la pelota cubana. El primer campeonato cubano de Béisbol comenzó el 29 de diciembre de 1878 con un desafío entre Habana y Almendares, los que más tarde devendrían eternos rivales de nuestra pelota profesional.

Cuba es una potencia en la pelota, lo atestigua la dorada trayectoria en importantes y exclusivas competiciones internacionales. La nomenclatura entre equipo y afición es única en el país; una afición que aplaude efusivamente, con una energía positiva y casi indescriptible, o es incisiva con los reclamos cuando los jugadores realizan malos procedimientos; es tan contagiosa, que aún el equipo con pobre rendimiento, el público va a verlo jugar.

En Cuba existen duelos que repletan estadios y mantienen a millones siguiéndolo lo mismo en el trabajo, la casa o en la farmacia de la esquina… Se trata de los enfrentamientos entre Industriales -equipo perteneciente a la Ciudad de La Habana, con excelentes peloteros que saben jugar buen béisbol- con cualquier conjunto del país, pero sobre todo en Oriente el grado de picante sube.

Industriales en Las Tunas o en Santiago de Cuba son suculentas noticias para la afición, y por eso todos se apresuran para encontrar un lugar en los palcos y regalarse una jornada cargada de bromas, sobresaltos, pero mucha diversión.

Aquí en mi tierra, Las Tunas, que Industriales le gane a nuestro equipo es acontecimiento raro. La histórica rencilla se convierte en un verdadero espectáculo en el que prevalece la valía de los “gladiadores”, siempre presionados por la euforia de un público que sabe reconocer las cualidades de los adversarios, razones que hacen más apetitosa la lucha y por supuesto, la frecuente victoria.

¡Qué el cubano es pelotero!, no puede negarse. Nuestra pasión no nos la puede arrebatar nada, está en el lugar especial de un pueblo que saborea los triunfos y sufre las derrotas, de los que nos sentimos raíz de Cuba y aún sin ser empedernidos fanáticos, mantenemos viva la llamita de seguir la pelota, no por casualidad es nuestro Deporte Nacional.

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