Las Tunas, Cuba. Viernes 21 de Julio de 2017
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¿Serán “Ellas” las locas?

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Serán: "Ellas" las locas? Lilian Cid Escalona.Lilian Cid Escalona*
lescalona@uci.cu

La letra en el reggaetón cubano es un tema que no parece que vaya a tener solución. La coherencia de la misma ha sido relegada a un segundo plano en este asunto y la justificación referida al respecto plantea que es un género cuya fortaleza radica en el ritmo. Pero ¿De qué ritmo estamos hablando? ¿Dónde está lo novedoso?; en los últimos tiempos las canciones surgen de “backgrounds“ que, con ligeros cambios, se convierten a diario en un nuevas canciones. Lo que es otro aspecto más en medio de la pérdida progresiva de autenticidad que envuelve a este género; aún así, se mantiene en la preferencia  y esto es lo que verdaderamente preocupa. Música.

Pero de letras y ritmos ya se ha dicho bastante. Lo que me anima a dejar estas nuevas líneas sobre la polémica cuestión es un video que me acaban de mostrar. Advierto que no sé qué tan actual es, porque no sigo las novedades de esta corriente musical.

Se trata de “Ellas son locas”; un video que suscita una preocupación mayor aún  porque recurre en una temática que ha sido eje de las últimas producciones audiovisuales de este convulso género.

Sin buscar edulcoraciones en su narración visual; este material es pornografía en potencia y lo triste del caso es que se difunde sin escrúpulos, quedando a merced  de que todo el mundo, -incluso los niños- , puedan acceder a observar imágenes que son realmente fuertes, máxime para sus noveles mentes.

En lo que a mí respecta, no creo estar segura de haber visto un clip para una canción o un demo promocional orientado a divulgar conductas sexuales que poco tributan a su objetivo como material audiovisual que apoya un tema musical.

Criterios profesionales sobre su edición, fotografía, producción o dirección no tengo; es un mundo al que nunca me he acercado. Sin embargo,  tampoco  pude hacerme una idea de cuál es la trama central del audiovisual, tal vez porque no la tiene. La canción que le da vida –como es habitual-  no goza de la coherencia  suficiente y esto limita a los realizadores de Maluzza and Co. -a quienes no conozco pero que son los mismos de “La corrupción” y otros videos de esta misma índole-, a la hora de buscar argumentos y recrear una historia alrededor del ritmo, por cierto, bastante repetitivo a lo largo de los tres minutos y 45 segundos de su duración.

Con esta producción,  El Chacal y Yakarta convergen nuevamente en un clip que, como “La corrupción”, no tributa de manera positiva a esta sociedad en la que habitamos y que, como jóvenes, tenemos el compromiso de  mantener.

Otra vez el dinero vuelve a jugar un papel fundamental, sin embargo el error no radica en este sentido; el  objetivo de un video clip, según la tesis “El videoclip como mercanarrativa”, expuesta por Ana María Cedeño desde la Universidad de Málaga, es , precisamente, apoyar los procesos de venta (de tracks/canciones y/o álbumes). Solo que;  -y siguiendo con su definición- “Ellas son locas”, pierde la ruta al no considerar que la vía para cumplimentar dicha meta llega “gracias a la creación de bienes con alto contenido simbólico que satisfacen necesidades culturales y que, por tanto, adquieren un valor de uso”.

Ellas son locas es otro tema falto de letra e incluso de identidad musical acompañado de un video que – probablemente haya demandado un elevado costo de realización – pero que no aporta absolutamente nada (al igual que otros tantos como “La infladora”, “El pudín” o  “El chupi-chupi”, en cualquiera de sus versiones); sino todo lo contrario, contribuyen a degradar y socavar aún más los principios con los que fuimos educados.

El reggaetón, para el mundo, es un género que se sustenta en la sexualidad de su ritmo, expresada a la hora del baile e incluso transmitida a través del mensaje lírico. Obviamente esta tendencia recurre como tema en los videos musicales pero, las producciones nacionales han llegado al punto de sucumbir ante tendencias internacionales que nada tienen que ver con nuestra isla. Hasta donde yo sé, en Cuba no existen Clubs de Striptease; Bares nudistas y mucho menos burdeles. Entonces ¿Por qué la constante utilización de estos temas como eje central de las creaciones audiovisuales,  fundamentalmente en las ligadas al reggaetón?   No es objetivo y tampoco saludable; pero el reggaetón en Cuba parece ir en contra de la lógica.

La pregunta es ¿hasta cuándo?; se impone la necesidad de tomar acciones al respecto. Es cierto que buena parte de la sociedad idolatra esta vertiente pero aún, los que conservamos el sentido común, somos mayoría; por ello me inclino a pensar que todavía hay algo que pueda hacerse. Dejo la interrogante como incentivo para  debates que conlleven a una solución que no sea la censura del género pero que “corte por lo sano” dentro de esta tendencia que crece y destruye, por minutos, valores que , quizás, tomaron décadas en formarse.

*La autora es profesora de la Universidad de Ciencias Informáticas

 

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