Las Tunas, Cuba. Sábado 23 de Septiembre de 2017
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El reggaetón o aquí se hace mucho con poco

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El reggaetón o aquí se hace mucho con poco.Lilian Cid Escalona.Lilian Cid Escalona*
lescalona@uci.cu

Desde sus inicios,  el “reggaetón” ha sido un género polémico que alcanzó a arraigarse entre la juventud. El público joven lo acogió y lo apoyó en lo que quizás fue un acto de rebeldía ante el rechazo mayoritario de la sociedad (comportamiento propio de la edad, dirían algunos).

El debate, con argumentos a favor y en contra, ha sido recurrente tanto en la radio y en la televisión, como en la prensa digital. Esta Web no ha estado ajena a la polémica y no han faltado esfuerzos por apoyar la corriente, pero las opiniones cada vez más se polarizan, porque la utilización del género hoy en la Isla dista mucho de los primeros tiempos en que comenzó a proliferar.

En sus inicios se solían respetar las mejores influencias y se hacían producciones de buena calidad. Me temo que actualmente no es así. El intento por buscar en el repertorio más reciente un buen tema nacional devino para mí en tarea tan o más complicada que encontrar una aguja en un pajar.

Cualquiera suscribiría que una buena canción es aquella que, melódicamente, aporta algo diferente -agradable- y que, en cuanto a la letra, trasciende la rima vacía y forzada para recrear una situación que transmita algún mensaje. Pero en esa definición no cabe el reggaeton cubano, particularmente el que más se ha popularizado últimamente, pues la regla es un producto de rápida y mala factura, vacío, recurrente y repetitivo, que molesta al oído.

Advierto que el género no me desagrada, solo que de la mano de estos cubanos -muchas veces autodenominados como los mejores exponentes del género-  se ha convertido en una falta de respeto a la tradición musical de nuestra Isla, un referente en el mundo.

Lamentablemente a la guapería, la pesadez y el egocentrismo entre nosotros se le está llamando música y como público al fin llevamos buena parte de la responsabilidad en el asunto. Como consumidores finales de este producto jugamos un rol decisorio en el éxito de muchos que hacen carrera musical en este género, y quiero hacer la salvedad de que no todos son malos. Seguimos colmando cuanta presentación se organiza para escuchar una sarta de insultos a la condición y a la inteligencia humanas. Ejemplos abundan, como los temas facturados por William “el magnífico”, July Roby, Chacal, Yakarta, El Micha y otros que, en un intento precipitado de buscar originalidad, son presa del facilismo y la chabacanería.

Los temas de Chocolate también dan fe de lo anterior.  En un acto de “nacionalismo” extremo ha encontrado su identidad en proclamar “Yo no soy Chocolatín, yo soy chocolate nestlé”, tan “original” y “distintivo” como la mayor parte de sus canciones en las que el estribillo siempre recurre a la “original” frase de “Felicidades, fulana en tu día”.

La situación ha trascendido más allá de lo permisible. Como jóvenes deberíamos dejar de idealizar a “reggaetoneros” cuyo único objetivo parece ser enriquecerse a costa del menor esfuerzo posible.  De corroborarlo se encargan ciertas canciones que recurren a términos denigrantes para la mujer e inculcan comportamientos que distan mucho de los valores con los que hemos crecido.

Tanto es así que el término “mujer” prácticamente ha desaparecido. Ahora nosotras somos “locas” y la relación de pareja se reduce, ideas más o menos, a frases como estas:

Esta noche voy a partirte bien el lomo ma´,
Pa´ que tú sienta adentro la calidad
Pa´ que tu veas cómo se pone el cubanito
Esta noche voy a hacerte par de chamaquitos.

[Osmany García “la voz”  y José “el pillo”]

A veces el peso de la letra recae en la rima, no importa si no tiene sentido. Por ejemplo:

Estuve hablando con Yohan Manuel/ Pa comprarte los anillos / Pero me dijo Alain Daniel/ Que contigo se me va a secar el picadillo.
[Osmany García “la voz” ft.  Alain Daniel]

Y… ¡ni hablar del mensaje que transmiten a la audiencia!:

Ahora es que esto empieza
El que no salte pa´ la pista
Que se vaya de la fiesta,
Manos pa´ rriba la balacera
Esto es problema, problema y me sirve cualquiera
.

[Chocolate ft.  Los cuatro]

Aunque hay otros géneros que se han dejado arrastrar  por la tendencia de crear más y más sin importar qué tan bueno es el producto final, pero es indudable que al menos este “reggaeton” sobrepasa los límites de lo ético. No me parece que Wisin & Yandel o  Don Omar  vean con buenos ojos lo que aquí se interpreta bajo la etiqueta de este género.

No caben dudas de que los propios exponentes saben lo que hacen. De lo contrario no calificarían sus “obras” de “masacre musical”, una denominación tan acertada como la que nos regala  ”El Micha”: “Aquí se hace mucho con poco”.

*La autora es profesora de la Universidad de Ciencias Informáticas

Lea más:

Una “masacre musical” que debe evitarse

“Esto es una masacre musical”1

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