Las Tunas, Cuba. Miércoles 22 de Noviembre de 2017
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Seguimiento de las cabañuelas, una costumbre de los campesinos de Las Tunas

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Seguimiento de las cabañuelas, una costumbre de los campesinos de Las TunasYenima Díaz VelázquezYenima Díaz Velázquez

yenimadv@enet.cu

Cuando llueve, la tierra bebe con sed toda el agua que le regalan las nubes. Y con cada gota que cae, crecen las esperanzas de la gente porque de ese líquido depende la vida. En la provincia de Las Tunas, a 690 kilómetros al este de La Habana, mientras bebe la tierra, hombres y mujeres otean el horizonte en busca de señales de aguaceros, tan necesarios para todos los seres vivos.

El chubasco de la medianoche del 31 de diciembre al primero de enero ha generado muchos comentarios entre los tuneros, siempre optimistas, pues algunos lo ven como una bendición divina y otros como el anuncio de que no habrá sequía, ese problema que desde hace varios años golpea al territorio.

Por eso se multiplica una tradición heredada de nuestros abuelos y arraigada profundamente en los campesinos. Se trata del seguimiento de las famosas cabañuelas, que predicen en qué mes lloverá, a partir de los aguaceros que caen en los primeros 12 días de cada año.

Si llueve el primer día, habrá precipitaciones en enero; el segundo remite a febrero y así, sucesivamente.

De ser ciertas, aquí llovería muy poco en enero y no caerá ni una gota en febrero, marzo, abril y mayo, lo que comprobaremos con el paso del tiempo.

Pero, según Alexey Moreno Borges, Jefe del Grupo de Pronósticos de la sede provincial del Instituto de Meteorología, no hay fundamentos científicos detrás de las cabañuelas.

Refiere el especialista que en los primeros días de cada año son habituales las lluvias ligeras e intermitentes, asociadas a los frentes fríos procedentes del norte. Y esos fenómenos meteorológicos son frecuentes en estas fechas.

¿Tradición o ciencia? Cualquiera que sea la respuesta, lo realmente importante es que llueva pues el agua es vida.

El hombre es, simplemente, el beneficiario de ese regalo, que aplaudimos durante cada aguacero que cae en estas tierras sedientas de Las Tunas.

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