El café nuestro de cada día

Martes, 3 enero 2012, 12:34 | Haga un comentario

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El café nuestro de cada día.Iris Hernández Rodríguez
neysi@enet.cu

El cultivo y la producción de café en Cuba tienen una tradición acendrada en las montañas de la Sierra Maestra y de El Escambray. Las zonas llanas no trascienden por su apego con esta planta. La provincia de Las Tunas en particular, ubicada al Oriente del país, y sin grandes elevaciones en su superficie, anda de estreno con la incipiente siembra de cafetos, principalmente por parte de campesinos independientes.

Por acá, se ha elegido la especie de café Robusta, una de las dos más codiciadas en el mundo. Es esta una variedad nativa de los bosques ecuatoriales de África, desde la costa oeste de Uganda y la parte sur de Sudán, hasta el África Occidental. Se trata de un árbol o arbusto liso, con hojas anchas y que echa flores blancas, en dos racimos axilares.

Esta especie y sus híbridos con otras exhiben características favorables para la geografía del territorio, 690 kilómetros de La Habana. Entre ellas se cuentan inmunidad o gran resistencia a las enfermedades, baja cantidad de fruta para la proporción de grano sembrado, gran capacidad productora y de retener la fruta en el árbol durante un cierto tiempo tras su plena madurez.

No son pocas las personas que en Cuba consideran que el cafeto es una especie botánica endémica, o que por acá se comenzó el consumo mundial de su extracto negro: el café. Así de fuerte es la tradición y su presencia en las costumbres cotidianas.

A pesar de su extensión casi omnipresente en todo el mundo, la introducción acá pasó por la crítica social y las prohibiciones. A la llegada de los conquistadores al Nuevo Mundo, no se tenía conocimiento sobre su existencia. Los nacidos en estas tierras solían ingerir chocolate.

El descubrimiento del cafeto, y sus propiedades estimulantes, se le atribuyen a un pastor etíope en 1440. Se dice que mientras llevaba a sus ovejas en busca de alimentos, observó como saltaban y se excitaban después de comer unos granos oscuros y olorosos. Más tarde la planta se extendió por Europa y al resto del mundo no le fue ajeno. Las colonias francesas fueron las primeras en recibirlo por acá. Al concluir la rebelión de negros dominicanos se diseminó por América Latina. El consumo, luego, se asoció con negros rebelados y franceses atrevidos.

Los investigadores calculan que anualmente los terrícolas consumen unas 200 mil millones de tazas de café. Pero también se le asocia con una enfermedad nombrada hace pocos años: el cafeinismo. Mientras dos o tres tazas podrían funcionar como antioxidantes en el organismo, dosis mayores provocan incluso crisis de angustia o el pánico agudo, según apuntan estudios actuales.

Un proverbio turco reza que el café debe ser negro como el diablo, caliente como el infierno, puro como un ángel y suave como el amor.

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